Llegó al Rally de casualidad: su pasión son los caballos. Esteban Germano, tripulante de uno de los dos equipos argentinos de camiones, corre junto a su hermano Andrés y a Abel Pertuzzo. Desde la cabina de su Mercedes, hablaron con Infobae

«Para nosotros es un sueño estar acá», dijo Andrés Germano a Infobae durante el día descanso en el Vivac de Tucumán. Él es el piloto de una de las dos tripulaciones argentinas de la categoría de camiones.

Junto a su amigo de toda la vida Abel Pertuzzo ya compitieron el año pasado en vehículos y pudieron llegar a la meta, pero para esta edición tenían otras intenciones: subirse a uno de los «Gigantes». Y para eso les faltaba un tercer ocupante.

Así fue como llamaron a Esteban, el hermano menor de Andrés, quien reconoce no saber nada de camiones ni de automovilismo pero se animó a la aventura. Lo suyo siempre fueron los caballos; su profesión es jinete.

Los Germano y Pertuzzo recibieron a Infobae en la cabina del Mercedes con el que están compitiendo en la edición 2013 del Rally Dakar: un habitáculo con tres asientos y decenas de botones y perillas, suspendido a más de dos metros de altura al cual se accede por escaleras, y luego hay que tratar de bajar por ellas.

«Para mí es una orgullo y un sueño poder compartir esta experiencia con mi amigo y con mi hermano», dijo Andrés y luego explicó que mientras es el conductor, Abel es el navegante y Esteban: «aporta el grado de demencia necesario para hacer el Dakar».

«Es él quien me dice que aceleré y vaya a fondo cuando es necesario, pero también me frena cuando se me sale la cadena y arriesgo demasiado», comentó el piloto del camión 556 blanco y verde que ya surcó las dunas de los desiertos de Chile y Perú y ahora quiere llegar a Santiago.

Con un tono de voz suave y acariciando el camión, Andrés contó que su objetivo es etapa por etapa, es poder llegar al Vivac todos los días sin importar la hora ni la forma, estar allí para poder salir a competir de nuevo al día siguiente.

Abel Pertuzzo es el navegante de la tripulación y quien sabe manejar todos los dispositivos que tiene el camión en su interior.

Su asiento está sobre el lado derecho, mientras que en el centro, un poco más arriba y atrás viaja Esteban –Andrés ocupa la izquierda por ser el conductor-, los tres coincidieron en señalar que luego de ocho horas ahí arriba les duele todo el cuerpo. «Encima se mueve todo el tiempo, hay momentos que vamos a los saltos», compartió el copiloto.

Andrés explicó que el vehículo de más de 10 toneladas de peso se loa alquilaron a un equipo español. “Era un coche de asistencias en las ediciones anteriores y lo armaron en tiempo record”, sostuvo y manifestó que además de sus compañeros ellos llevan las ilusiones de mucha gente en Pedernales –su lugar de nacimiento- y esperan poder cumplir con todos.

Hasta el momento ocupan el puesto 62 de la clasificación general y este lunes tendrá la suerte de largar entre los primeros de la jornada, lo que les permitirá poder realizar la novena etapa entre Tucumán y Córdoba bajo la luz del sol.

«Yo al camión lo quiero mucho, por eso lo cuido todo lo que puedo y le agradezco todos los días. Tengo muchos sueños para con él cuando termine la competencia», concluyó Andrés Germano.

 

Infobae

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