Multifacética y cien por ciento actitud, Calu Rivero fue una de las chicas del 2012 y hace notar que no pretende parar en su escala de constante ascenso. Su carrera como actriz avanzó notablemente tras un año como protagonista de una de las telenovelas más populares, Dulce amor, y ahora, debuta en el cine como coprotagonista de la última película nada más ni nada menos que de Ricardo Darín, Tesis sobre un homicidio.

Pero hay otra faceta de su vida que resulta fundamental para estar feliz: «Música, por favor», es su lema. Hace un tiempo que pasa música en bares de Palermo y el fin de semana llegó al exclusivo parador UFO Point, en Pinamar, donde tocó para cientos de veraneantes.

La actriz ofreció una variada lista de canciones para los presentes, que se acercaron a bailar en la noche del viernes. La presentación duró unos cuarenta minutos y sonaron eclécticos enganchados que mezclaron absolutamente todo: cumbia villera, bachata, tecno, rock y pop.

Con un personaje que pegó fuerte en Dulce amor , por su historia de pasión con Julián (Juan Darthés) -que mostró varias escenas calientes- y con un halo de misterio sobre su vida privada, se convirtió en la chica del momento, y generó mucha expectativa en su visita a Pïnamar.

En diálogo con hola.com.ar, contó que terminó de grabar su último capítulo como «Natacha», luego de varias versiones de pelea con algunos integrantes del elenco de la telenovela, que la actriz terminó desmintiendo. «Yo grabé mi último capítulo aunque la novela va a seguir hasta mitad de año».

En la previa del estreno de Tesis sobre un homicidio, que llega hoy a los cines nacionales, la actriz contó que volvió «renovada» de un viaje que hizo a Nueva York para «mejorar» su inglés y que este año se prepara para hacer unos unitarios en Telefé.

«No vi ni una sola imagen de la película. Lo pedí especialmente porque debe ser fuerte verse tan grande por primera vez y yo detesto verme porque soy muy crítica, y además quiero emocionarme con el final». En el film protagoniza una escena de sexo «muy jugada», y confesó que lo tomó «con bastante tranquilidad» porque es «súper desprejuiciada» con su cuerpo.

Además, reveló que apenas terminó de grabar el film, empezó a leer el libro de Diego Paszkowski en el cual se basa la película: «Me interesaba saber cómo hicieron la adaptación para cine, es un buen libro, y tiene su parte más explayada que la película, como suele pasar».

La actriz viajó dos meses a Nueva York a «mejorar» su inglés en un curso intensivo y vivió en un departamento del Soho de Manhattan con su perrita Liona. «También fui a disfrutar del anonimato, porque sentía que había perdido la espontaneidad. No es fácil vivir con la mirada de los otros, y no está bueno cuando te empiezan a transformar».

«El viaje terminó siendo mucho más generoso. Volví a ser esta chica de Catamarca o de Córdoba que buscaba todo por sus propios medios sin el prototipo que todos tienen de mí, porque saben quién soy».

«Antes de viajar estuve menos espontánea, más ensimismada y automática, por estar metida en un mundo que no para. Y ahora me pude alejar y aprendí a disfrutar más de los momentos», cuenta la actriz/DJ, que no para de mirar y seducir a las cámaras ni un segundo.

Fuente: El Esquiu

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