Bendedicto XVI

El reloj marcó las 20 (hora de Roma) y comenzó a escucharse el sonido que marcó el final del papado de Benedicto XVI.

Ocho campanadas le indicaron a la Guardia Suiza que era el momento de cerrar las puertas del palacio de Castel Gandolfo, acción que representó a la perfección el epílogo de un ciclo para la Iglesia católica.

La elección del horario tuvo que ver con que Benedicto XVI solía finalizar su actividad diaria a las 20. Y los feligreses que estaban al tanto no dudaron en acercarse para seguir una ceremonia que en esta ocasión simbolizó un hecho histórico.

Tras las campanadas y el cierre del enorme pórtico de Castel Gandolfo, la Guardia Suiza terminó su servicio: la seguridad de Joseph Ratzinger estará desde ahora en manos de la gendarmería vaticana.

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