Dolar

La continuidad de las políticas oficiales que desalentaron la tenencia de pesos durante el año pasado volvió a empujar al dólar a precios máximos desde la devaluación en el mercado paralelo. Así, la divisa norteamericana se volvió a pagar cerca de las 14 a ocho pesos, el valor de venta alcanzado en forma intradiaria el último 1° de febrero.

El dólar libre se negoció este jueves con un alza de siete centavos al cierre -a $7,99-, que se sumaron a los ocho centavos de suba del miércoles, después de dos semanas en las que la divisa en la plaza informal lateralizó entre 7,82 y 7,84 pesos.

Las noticias de una inflación de 0,5% el mes pasado, según las estadísticas del INDEC, un tercio de lo que registran las mediciones privadas, así como el trascendido acerca de una iniciativa de la Secretaría de Comercio Interior para imponer una tarjeta única para las compras en supermercados, generaron nueva inquietud en los mercados bursátiles.

Estas dudas acerca la política económica en el año electoral provocaron un notorio repunte de la cotización del llamado «contado con liquidación», el dólar que resulta de las operaciones legales de fuga de capitales a través de la compra de acciones y bonos en la plaza local para venderlos en el exterior y hacerse de dólares. El «contado con liqui» promedió este jueves 8,50 pesos. El apetito por activos de renta fija y variable para esta operación generó, a su vez, un alza en los indicadores de la Bolsa de Comercio.

«El dólar ‘blue’ estuvo amesetado desde mediados de febrero. No creo que busque otro techo, Es un mercado que en algún momento tiene que encontrar el precio y quedarse. Esta situación procede de un exceso de liquidez que hay en el mecanismo financiero de las empresas», explicó Gustavo Perilli, director de la consultora AMF Economía.

Desde un punto de vista político, Perilli señaló a Infobae que «la falta de señales no es algo nuevo. La más concreta es que no hay modificaciones en el mercado de cambios. Cualquier exceso de liquidez va a generar presión en el sistema, como cobertura legal para comprar ese tipo de títulos o comprar bienes. Pero la compra de bienes en algún momento se agota o sea que al no contar con ese tipo de activos busca otros que devuelvan dólares para mantener el valor de esa liquidez en el tiempo, ante una situación de inflación».

La divisa en el circuito oficial de casas de cambio y bancos se operó con un incremento de un centavo, a $5,09 para la venta. De esta forma, la brecha entre el dólar formal y el paralelo ascendió a 57 por ciento. Asimismo, la brecha entre el oficial y el «contado con liqui» es de 67 por ciento.

Durante el 2013 el dólar informal acumula un incremento del 17 por ciento. «La suba del dólar es notoria en los últimos días y todo presiona al mercado. Cuando la gente compra a cualquier precio, es porque tiene temor a seguir perdiendo poder adquisitivo», dijo un operador cambiario.

El dólar en el mercado interbancario subió ligeramente, a 5,085/5,0875 pesos, una tendencia que tiene el aval del Banco Central.

En el circuito oficial, el real se vendió a $2,75, mientras que el euro subió a 6,73 pesos. En el exterior, el Banco Central Europeo (BCE) fijó el cambio oficial del euro en 1,2937 dólares.

Exceso de liquidez en pesos

«Hay un clima de tensión más orientado a las empresas. Desde mayo del año pasado hay una prohibición para girar dividendos al exterior. Las empresas se encuentran muy líquidas en pesos y no pueden hacer coberturas porque les faltan instrumentos», continuó Gustavo Perilli. «El único mercado que les ofrece cobertura es el ‘blue’ y los títulos en dólares que les permitan girar fondos al exterior», agregó.

Un informe de AMF Economía indica que los activos de los bancos argentinos promediaron en 2012 el equivalente a 30% del PIB, reflejando un elevado nivel de ‘raquitismo’ inusitado frente a los estándares regionales y mundiales», que alcanzan un 59% en América Latina y 158% en el promedio mundial.

«Podría deducirse que a los activos de los bancos argentinos ‘les falta’ el equivalente a unos 30 puntos del PIB (aproximadamente u$s150.000 millones) que podrían estar financiando las distintas actividades productivas y de servicios en el país», añade el informe. Esta carencia revela «serias deficiencias en la canalización del ahorro de los agentes económicos locales hacia el sistema financiero institucionalizado», apunta AMF.

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