Obra Eva Argentina

«Al dejar al descubierto en este envío otro imaginario de Evita en la Bienal más importante y antigua del mundo estamos trabajando por la cultura y la sociedad argentina», mencionó a Télam Faillace.

La mirada de Costantino «es movilizadora —definió—, porque aunque la figura de Eva ha sido tomada desde muchas perspectivas, el mito no se agota, es atemporal, atraviesa la historia».

«La artista es provocadora, sus obras son revulsivas y no pretende conformar a nadie; a esto se agrega que es rosarina —el curador Fernando Fariña, también— algo que reitera la vocación federal, presente en los proyectos culturales de la Cancillería».

«Uno de los primeros temas que surgieron en Asuntos Culturales, fue la voluntad de democratizar el acceso a la Bienal de Venecia porque históricamente —aunque habían viajado artistas importantes— siempre la decisión sobre quién iba era tomada entre cuatro paredes sin consultar a nadie», comentó Faillace.

«Siguiendo el mismo modelo que aplicamos el año pasado para la Bienal de Arquitectura en el flamante pabellón que tiene la Argentina en comodato por 22 años en la zona de los Arsenales, convocamos a un comité asesor, en el que participaron especialistas en arte», repasó.

Para Faillace, «este envío tiene una connotación especial porque será la primera vez que una muestra de arte ocupe el Pabellón argentino, restaurado en un tiempo récord, durante los primeros meses de 2012, antes de la exhibición arquitectónica planeada por Clorindo Testa».

El comité asesor para la Bienal de Arte estuvo conformado por Rosa María Ravera (filósofa, miembro de número de la Academia Nacinal de Bellas Artes) , Adriana Rosenberg (presidenta de la Fundación Proa), Jacobo Fiterman (presidente de la fundación Alon)  y Guillermo Alonso (director del museo de Bellas Artes), entre otros.

«Fue un debate muy enriquecedor donde se analizaron distintas propuestas, unas presentadas por el comité, otras por galerías o los propios artistas. Hubo consenso desde un comienzo para elegir una mujer porque, al examinar la historia de la Bienal, todos los envíos fueron de artistas varones con la excepción de Graciela Sacco», apuntó la embajadora.

Se evaluaron las propuestas y las tres que tuvieron mayor consenso fueron presentadas al canciller y de éstas surgió la de Nicola Costantino.

«Es importante que en nuestro Pabellón se exhiba una obra de una artista, que ya tiene trayectoria, de una gran valoración y con reconocimiento internacional. Y además es altamente simbólico el tema presentado: ésta no es una obra realizada a pedido de nadie -por más que sea el Estado Nacional el que elige el envío-, al artista no se le pide ninguna profesión de fe, ideológica ni artística», subrayó la embajadora.

Costantino, precisó Faillace, «toma a Eva Perón en su condición de mito estructurante del devenir histórico de la sociedad argentina. La obra tiene una estética visual maravillosa porque trabaja con un cruce de lenguajes, la videoinstalación, las proyecciones audiovisuales, los objetos. Algo que domina el arte contemporáneo y en especial la Bienal de Venecia.

Desde el mito, «se toma una figura que trasciende los límites de la Argentina —como el caso del Che Guevara— y lejos de todo lo que la pueda emparentar con un panfleto ideológico, la obra muestra las mil caras, los mil roles que Eva jugó en su corta vida», consideró.

A partir de la chica venida del interior, con sus frustraciones, la Evita del vestido floreado que aparece en la radio, la Evita mítica del rodete y el trajecito que trabajaba hasta la madrugada en la Fundación y finalmente aquella vestida como un hada por Christian Dior para una gala en el teatro Colón. Todas ellas se fusionan en una sola», deslizó Faillace.

Luego aparece el impacto de esa figura, «lo que significó para el pueblo argentino, pero sobre todo la impotencia de su muerte en plena juventud, habiendo hecho tanto por los excluidos»,  reflexionó.

«Eva impotente frente a la soledad y la muerte prematura, una idea sintetizada en un vestido corset que representa aquel mítico que usó al asumir Perón en su segundo mandato —rememoró— ya enferma de cáncer».

Y luego, continuó Faillace, «a través de una magistral obra conceptual el llanto del pueblo ante su muerte. Los avatares sufridos por su cadáver y como Eva florece en el corazón de su pueblo, formando parte de su identidad. La metáfora entre Eva y la Argentina».

«Recuerdo a Levi Strauss cuando dijo que los pueblos a lo largo de la historia tienen mitos estructurantes de su identidad, y Evita es uno de ellos. La artista quiere sacarla de esa imagen internacional que dejó la ópera», concluyó.