Pérez Esquivel

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, mantuvo un encuentro privado con el papa Francisco en el Vaticano. La reunión tuvo lugar luego de que el militante por los derechos humanos defendiera al Sumo Pontífice de las acusaciones por su rol durante la última dictadura militar.

«El Papa me expresó su convicción por avanzar en la verdad, la justicia y la reparación del daño hecho por las dictaduras», dijo Pérez Esquivel en su cuenta de Twitter al mismo tiempo que se desarrollaba una conferencia de prensa en Roma, en una terraza con vista a la cúpula de la Basílica de San Pedro.

«El Papa no tuvo nada que ver con la dictadura, no fue cómplice de la dictadura, no fue de los obispos que estuvieron más en la avanzada por la defensa de los derechos humanos, aunque prestigió más una diplomacia silenciosa, de pedir por los desaparecidos y los presos», dijo.

El Nobel agregó que durante la charla también «hablamos de los mártires de la Iglesia de América Latina como Monseñor Romero, de El Salvador, y Enrique Angelelli, entre otros».

Con respecto al encuentro, Pérez Esquivel lo calificó de «muy bueno». “Hablamos de la situación general de la Iglesia, del mundo y de Latinoamérica», señaló a un grupo de periodistas.

Asimismo, señaló que el Papa le manifestó su preocupación «por reducir los índices de pobreza en el mundo trabajando junto a los pobres» y que por eso «optó por llevar el nombre Francisco como guía para su papado». Y le contó lo que le dijo el cardenal brasileño Claudio Hummes.

El Nobel aclaró que no conversaron sobre la disputa entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas ni de su visita a la Argentina.

La semana pasada, Pérez Esquivel había considerado que al ahora Santo Padre «le faltó coraje para acompañar la lucha por los derechos humanos en los momentos más difíciles», pero rechazó que haya sido «cómplice» del gobierno de facto. «No tenía nexos con la dictadura», aseveró.

Los críticos de Bergoglio lo acusan de haber tenido conocimiento del robo de bebés y, sobre todo, de no haber intercedido a favor de dos jesuitas secuestrados y torturados por la dictadura militar cuando él era provincial de la orden en Argentina.

El Papa negó, sin embargo, dichas acusaciones en sus declaraciones ante la Justicia. También lo hizo Francisco Jalics, uno de los dos jesuitas desaparecidos y torturados por la Junta Militar.

Jalics, quien en 1976 estuvo detenido ilegalmente en la ESMA junto con Orlando Yorio, aseguró en un comunicado que el Papa no lo denunció ante la junta militar

Pérez Esquivel, de 81 años y quien recibió el Premio Nobel de la Paz de 1980 por su defensa de la democracia y los derechos humanos frente a las dictaduras latinoamericanas, participó en una conferencia organizada por la diócesis italiana de Padua bajo el título «No sólo palabras: Cambiar el mundo desde la base».

Es la tercera figura de Latinoamérica en reunirse con el nuevo papa, luego de haberse juntado con Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, mandatarias de Argentina y Brasil.

Su encuentro con Francisco se produce después de que Cristina solicitara el lunes en una audiencia privada con el Papa su mediación para facilitar el diálogo entre Argentina y Reino Unido en torno a las Islas Malvinas.

En declaraciones a la prensa italiana, Esquivel recordó que él mismo llevó el año pasado una carta firmada por siete premios Nobel al primer ministro británico, David Cameron, pero que éste no la quiso recibir. «Evidentemente, los tiempos no están todavía maduros para un diálogo serio y profundo, pero espero que con el trabajo del Santo Padre esta situación se desbloquee, aunque no creo que esto ocurra rápidamente».

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