Papa Francisco (3)

En la misa que el Santo Padre oficia a diario en su residencia, esta vez la audiencia estaba compuesta por un grupo de estudiantes de la Lateranense, acompañados por su rector, monseñor Enrico Dal Covolo.

El cristiano debe vencer la tentación de “meterse en la vida de los demás” fue la exhortación de Francisco, quien recordó la admonición de Jesús a Pedro (¿”A ti qué te importa del otro?”), cuando el discípulo se comportó como un “chismoso, como se dice vulgarmente”.

“Cuando nos comparamos con los otros, terminamos en la amargura y en la envidia y la envidia corroe a la comunidad cristiana”, “le hace mucho daño”, y eso “es lo que quiere el diablo”, dijo el Papa.

“La charlatanería es hacerse daño unos a otros. Como siquiera disminuir al otro, ¿no? En cambio de crecer yo, hago que el otro descienda y me siento grande. ¡Eso no va!”, dijo Francisco, quien comparó además el chisme con el caramelo, al comienzo dulce y luego hace mal al estómago. “Es un poco el espíritu de Caín: matar al hermano con la lengua, ¡matar al hermano!”.

¿Y cómo se presenta el chisme?, preguntó. De tres maneras. Una es la “desinformación”, el decir verdades a medias, sólo la verdad que nos es conveniente. Luego la “difamación” que Bergoglio explicó así: “Cuando una persona de verdad tiene un defecto o cometió un error, contarlo, ‘hacer de periodistas’… ¡y la fama de esta persona queda arruinada!”.

“Y la tercera –siguió diciendo el Papa- es la calumnia: decir cosas que no son ciertas. ¡Eso es directamente matar al hermano! Las tres. Desinformación, difamación y calumnia, ¡son pecados! ¡Es dar una cachetada a Jesús en la persona de sus hermanos!”.

Es por eso que Jesús retó a Pedro, recordó el Papa: “Los chismes no te harán bien, porque te llevarán a ese espíritu de destrucción de la Iglesia. Sígueme. Es bella esta palabra de Jesús. Como si dijese. ‘No se hagan fantasías, creyendo que la salvación está en la comparación con los otros o en la charlatanería, la salvación está en caminar detrás de mí. ¡Seguir a Jesús! Pidamos hoy al Señor Jesús que nos dé esta gracia de no entrometernos en la vida de los demás, de no convertirnos en cristianos de buenos modales pero malas costumbres, de seguir a Jesús, de caminar detrás de Él, en Su camino. ¡Y con eso basta!”.

Cabe recordar que el propio Bergoglio fue víctima de difamación y calumnia en su país, durante su trayectoria como Arzobispo y Cardenal primado y en los momentos previos a su entronización como Sumo Pontífice. Las acusaciones de complicidad con el secuestro de dos sacerdotes jesuitas no sólo resultaron falsas sino que hasta se probó que el accionar de Bergoglio había sido exactamente el contrario a lo denunciado.