Cristina Kirchner

Cristina lo expresó al hablar en la Plaza de Mayo ante una multitud que superó las 700.000 personas -entre agrupaciones políticas, movimientos sociales, organizaciones de Derechos Humanos y público en general- que participaron por los festejos en el 203ro. aniversario de la Revolución de Mayo y los diez años de la asunción de Kirchner.

Cristina cerró con un llamado a la unidad el festejo popular que tuvo como escenario la mítica Plaza de Mayo, desde donde llamó a los argentino a «cuidar los logros», y al evocar los avances de la «década ganada», advirtió que «si no se organizan y participan, van a venir por ustedes como vinieron toda la historia».

La Presidenta ingresó al escenario central pasadas las 18.15, donde aguardaban miembros del Gabinete, gobernadores y referentes políticos, sociales y de derechos humanos, de cara a una multitud que no dejó espacio sin cubrir en la plaza, y se extendió por la avenida de Mayo hasta el Congreso, y por las dos diagonales (Roca y Sáenz Peña) hasta más allá de la avenida 9 de julio.

Tras la ejecución del Himno Nacional por parte del chamamecero misionero Chango Spasiuk, la Presidenta inició su discurso ante la multitud asegurando que «debe quedar en claro que este no es un proyecto económico, sino político».

Sin embargo, a la hora del balance y de los logros en diez años de kirchnerismo, señaló: “Yo no soy eterna y tampoco quiero serlo», por lo que resaltó que «es necesario empoderar al pueblo, a la sociedad de estas reformas y estas conquistas para que nadie pueda arrebatarlas».

Ante los miles de militantes y familias que asistieron al festejo por el 203 aniversario de la Revolución de Mayo y los 10 años de asunción de Kirchner, la mandataria sostuvo que «esta es la Plaza de la alegría, del amor por la Patria, por el otro», y aclaró que «no venimos a insultar ni a agraviar, sino a festejar».

«En este nuevo aniversario de nuestra querida Patria quiero expresarles que ni ayer ni hoy ha sido un día fácil, junto a mi condición de argentina, como el resto de los 40 millones de argentinos, surgen en mí también otras imágenes y otros recuerdos, porque hace exactamente diez años mi compañero de vida de militancia asumió la Presidencia», sostuvo.

En ese marco, destacó que el ex Presidente «vino a encabezar el proceso de transformación y cambio más importante de las últimas décadas”, a pesar de «haber sido el presidente menos votado de todos los procesos democráticos y sin proscripciones” de la historia.

Allí destacó que «tras siglos de desencuentros, avances y retrocesos» llegó «una década que cambio la historia del siglo XX, un movimiento político, el peronismo, que vino a cambiar la historia política del país».

Agregó que la Patria se fundó con «jóvenes con ideales» como French, Berutti, Moreno y Monteagudo, que junto a hombres de armas como Cornelio Saavedra» unieron al Pueblo y Fuerzas Armadas.

«203 años después estamos peleando ya no por la libertad, sino por la igualdad», reafirmó Cristina, para añadir que «este es el mejor homenaje que podemos hacer a esos hombres y mujeres que liberaron un pueblo hace 203 años, porque todavía falta», en una última década que «también fue ganada por el federalismo».

«Cuando con letras de molde hablan del kirchnerismo y del fin de ciclo, quizás se refieran a que van a cambiar todo lo que se ha conquistado en esta década ganada», advirtió.

Por cadena nacional, la jefa de Estado mencionó que hay sectores que quizá estén descontentos con políticas como la Asignación Universal por Hijo, con la política de desendeudamiento y con las paritarias: «Ellos quizá piensen que los salarios generan inflación»; dijo pero enfatizó que «los precios no los ponen los trabajadores ni el Gobierno, sino los empresarios y los grandes monopolios».

En el cierre de su discurso, Cristina se refirió a las trágicas inundaciones de abril último en La Plata, y en ese marco destacó «la solidaridad del pueblo», pero principalmente el hecho de «ver trabajar a miles de jóvenes de la política junto a las fuerzas armadas».

«Estoy segura que quienes pergeñaron ese golpe terrible del 24 de marzo de 1976 quisieron marcar un río de sangre que separara al pueblo de las fuerzas armadas, por eso, el gran desafío que tenemos por delante, es unir ese río con más trabajo y convicciones».