Mageri

Fuentes judiciales confirmaron hoy a Télam que ayer por la tarde Mangeri (45) fue trasladado desde penal de Ezeiza, donde está alojado, a la alcaidía de la Unidad 28 de Tribunales porque entre otros trámites procesales, tenía que ser revisado en el Cuerpo Médico Forense.

Según las fuentes, a Mangeri le informaron que su familia había contactado al abogado Pierri para su defensa, pero el imputado dejó asentado por escrito que se quedaba con su defensor oficial, Carlos Garay.

Sin embargo, el abogado Pierri contó hoy a Télam que un par de abogados de su staff fueron durante el día al penal de Ezeiza a ver a Mangeri para tratar de tener una entrevista con él.

Además, los voceros judiciales consultados indicaron que Mangeri manifestó ayer su deseo de volver a declarar en la causa, por lo que se dio aviso al Juzgado de Instrucción 17 y se preparó el acto de la ampliación de la indagatoria.

Pero cuando Mangeri fue subido al juzgado subrogado por el juez Roberto Ponce, allí se arrepintió y se negó a declarar.
El encargado ya se había negado a declarar el sábado cuando, horas después de quedar detenido, fue trasladado al juzgado de Ponce para su indagatoria.

Fuentes judiciales precisaron a Télam que las decisiones de la causa, en principio, cuando no había imputados, estuvieron a cargo de la fiscal María Paula Asaro.

Luego, cuando el sábado fue detenido Mangeri, pasaron a manos del juez subrogante Ponce y mañana se hará cargo el magistrado titular, Javier Ríos, quien vuelve tras un período de licencia.

Ríos deberá resolver, con un plazo de diez días desde que Mangeri fue indagado, si lo deja detenido y procesado por el crimen, si lo libera por falta de mérito o le dicta un sobreseimiento.

En la fiscalía 35 que también subroga Asaro y el juzgado 17 esperan que en las próximas horas lleguen más elementos de prueba que confirmen la autoincriminación -sin valor de confesión-, que hizo el encargado el sábado a la madrugada cuando se quebró ante la fiscal y dijo que él era «el responsable» del asesinato.

Por un lado se aguardan resultados de los estudios de ADN a las uñas de la víctima, para determinar si llegó a arañar y quedarse con el patrón genético de su asesino en un intento de defensa.

Pero además, los investigadores esperan encontrar ADN de la víctima en algún elemento o sitio que comprometa al imputado, como los cabellos y manchas que fueron levantadas en el sótano del edificio o en el auto Renault Megane de Mangeri.

Angeles (16) fue encontrada asesinada hace una semana en un predio de la Ceamse de José León Suárez, con dos vueltas de hilo sisal enrollado en el cuello y su cabeza cubierta con una bolsa.

La adolescente había desaparecido la mañana del lunes, luego de haber concurrido a su clase de educación física a un predio deportivo, casualmente del Ceamse pero de Colegiales.

Cámaras de seguridad, tanto municipales como de edificios linderos, registraron el paso de la joven hasta que llegó al edificio en el cual vivía con su familia, donde debía cambiarse, almorzar y concurrir al colegio secundario Virgen del Valle.

Pero los pesquisas determinaron que de allí no había vuelto a salir, por lo que centraron sus investigaciones en las personas que viven dentro del edificio.

El encargado de ese edificio quedó detenido el sábado por la madrugada cuando al declarar como testigo ante la fiscal Asaro, y luego de una serie de contradicciones, Mangeri se quebró y le manifestó: «Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; fui yo».

Tanto Mangeri ante la fiscal, como su familia ante la prensa, denunciaron que el portero fue víctima de un «apriete» y sufrió «apremios ilegales» por parte de policías.

Ayer se informó oficialmente en un comunicado de la Procuración General de la Nación que tras una revisión médica, se determinó que las lesiones que presentaba el portero eran compatibles con la defensa de la víctima frente al ataque y con el intento posterior de borrar esas huellas en su cuerpo por parte del imputado.

Según la fiscal, Mangeri «habría causado la muerte de Angeles Rawson horas después de haberla interceptado en el interior del hall del edificio sito en Ravignani 2360, PB, en momentos en que regresaba de una clase de gimnasia a las 09.50 aproximadamente».

«Previo maniatarla de pies, manos y muslos, colocarle una bolsa plástica color verde en la cabeza e introducirla en una bolsa tipo consorcio de color negro, Mangeri la habría depositado en un container de residuos de la zona, para su recolección por los camiones compactadores», dijo Asaro en su pedido de indagatoria.

Además, señaló que la muerte de la chica se consumó «ya dentro de una de estas unidades», dado que «el mecanismo de compresión instalado en las mismas le habría provocado lesiones vitales, como ser traumatismos múltiples, producto del aplastamiento progresivo sobre tórax, cuello y cabeza, causando su deceso».