Rousseff

La presidente de Brasil habló en cadena nacional sobre las masivas manifestaciones de los últimos días. Adelantó que recibirá a los líderes de las protestas.

La presidenta Dilma Rousseff se dirigió este viernes a a la población brasileña a través de la cadena nacional, en un mensaje en el que se refirió a a las violentas protestas y prometió un «gran pacto para mejorar los servicios públicos».

Allí, la mandataria aseguró el derecho de los manifestantes a protestar de forma pacífica, a la vez que cuestionó fuertemente a lo que denominó como «una minoría violenta y autoritaria».

«Los manifestantes tienen el derecho y la libertad de cuestionar y criticar todo», aunque advirtió que esas críticas deben desarrollarse de modo pacífico.

En ese contexto, Rousseff afirmó que que la policía debe actuar en el marco de la ley, aunque reivindicó la necesidad de que la fuerza intervenga con firmeza ante las expresiones violentas y minoritarias que arriesgan a Brasil a «perderlo todo».

«Yo soy la presidenta de todos los brasileños, los que se manifiestan y los que no se manifiestan», aseguró la mandataria, a la vez que se identificó con una generación que «luchó para que la voz de la calle» sea escuchada.

Durante el mismo mensaje transmitido por radio y televisión Rousseff convocó a «un gran pacto para mejorar los servicios públicos», ya que afirmó que el país necesita mejorar la calidad de las escuelas, de los hospitales, y mejorar las instituciones.

«Quiero contribuir en la construcción de una reforma política que incorpore una amplia participación popular», afirmó al tiempo que ratificó la necesidad de instituciones más transparentes y democráticas.

Las protestas comenzaron hace unos 10 días en momentos en que Brasil es sede de la Copa Confederaciones y hay decenas de miles de visitantes extranjeros. También ocurre un mes antes de la visita del papa Francisco y antes de la Copa Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, lo que plantea preocupaciones sobre cómo las autoridades garantizarán la seguridad.

Los participantes en las protestas llevan carteles que reclaman desde reformas al sistema de educación hasta autobuses públicos gratis. Critican, además, los miles de millones de dólares gastados en estadios para la Copa Mundial y los Juegos Olímpicos.