Portero

Luego de casi 15 días desde el momento de la desaparición de la joven, el chofer de un vehículo de alquiler se presentó de forma espontánea ante la fiscal María Paula Asaro.

El taxista compadeció como testigo durante más de una hora y media ante el juez de la causa, la fiscal Asaro y los abogados de la defensa y de la querella. Según su declaración, el hombre trasladó a Mangeri la noche de la desaparición de Ángeles Rawson, entre las 22 y la medianoche, por un viaje de pocas cuadras, y lo notó nervioso.

Específicamente, dijo que Mangeri tomó el taxi en la esquina de Soler y Ravignani y lo llevó hasta Paraguay y Ravignani, a cinco cuadras de donde fue recogido. Aseguró que el portero viajó solo, sin ningún bolso ni equipaje pero que estaba «algo nervioso».

De acuerdo a su relato, le llamó la atención que el pasajero hiciera un recorrido tan corto, de sólo cinco cuadras, y luego como el caso tomó relevancia mediática comprobó que ese hombre era el portero, imputado por el crimen de la adolescente.

El taxista ingresó pasadas las 19 al edificio de Tribunales, donde fueron citados los abogados de las partes, y se extendió hasta pasadas las 21:30. Para Marcelo Biondi, defensor del portero, las palabras del testigo «no complican» a su cliente.

En tanto, hoy se produjo una importante novedad al conocerse que las últimas pericias indicaron que había ADN de Mangeri en las uñas de la víctima.

Esta sería una prueba clave para esclarecer el homicidio, porque es un signo inequívoco de que la joven intentó defenderse momentos antes de ser asesinada.

La situación del portero es realmente comprometida, aunque nada está resuelto: la causa podría tener un nuevo giro de confirmarse las presunciones de los abogados del encargado.