Abuelos chinos

Según las informaciones oficiales, China tenía casi 185 millones de personas mayores de 60 años a fines de 2011. Se espera que la cifra alcance 221 millones en 2015 y que para 2050 un tercio de la población china sea clasificada en este rango.

Con estos números sobre la mesa, y la creciente falta de interés de las personas por los adultos mayores de la familia, se decidió crear una ley que los proteja, además tomando como punto clave que más de la quinta parte de estos ancianos vive bajo la línea de la pobreza.

La ley estipula que los hijos de padres mayores de 60 años deben visitarlos «frecuentemente» y que les aseguren las necesidades financieras y espirituales, sin importar la distancia que separe la vivienda de las personas.

«Siento que debo visitar más a mis padres, pero tener un trabajo en la industria financiera significa tener que trabajar muchas horas y sacrificar algo de mi tiempo personal», aseguró a la CNN Lola Wang, empleada de marketing de 28 años que trabaja en Shangai, y dos veces al año visita a sus padres que viven en Shandong, viaje que no le insume más de seis horas.

Para evitar este tipo de planteos, la ley establece que las empresas están obligadas a otorgar a los empleados 20 días al año para la visita de los adultos, y quienes no la cumplan, empeleados o empleadores, pueden ser demandados, multados o incluso recibir penas de cárcel.

El respeto a los ancianos está arraigado a la cultura China desde el inicio de su historia, aunque la carrera por la modernidad erosionó uno de los valores tradicionales más importantes de ese país.

«El sistema de apoyo a la familia tradicional se está erosionando por muchas razones y creo que el gobierno debería reducir la velocidad de este proceso», dijo Albert Park, director del Instituto de Mercados Emergentes en la Universidad de Hong Kong de Ciencia y Tecnología.