Bianchi-Riquelme

Carlos Bianchi siente que su ciclo empezó hoy. Aunque haya llegado en enero para hacerse cargo de la pretemporada veraniega, el “virrey” siempre renegó de los jugadores que heredó de la etapa de Falcioni. En más de una oportunidad sostuvo en conferencia de prensa que su objetivo era cambiar el chip de un grupo acostumbrado a otro estilo de juego y a una forma diferente de plantarse en la cancha. Pero los resultados fueron negativos.

El técnico de Boca no logró encontrar un equipo que le brindará confianza y efectividad, y terminó anteúltimo en la tabla de posiciones. Pero lo que pasó ya es historia y no se podrá modificar. Ahora el desafío es aún más grande que cuando llegó al club a principios del 2013. Bianchi necesita demostrar porque es un técnico ganador. Necesita más de lo que debe. Porque el hincha nunca lo reprochó en público y mantiene su imagen bien en alto.

El receso de invierno dejó un saldo de seis jugadores menos en Boca.  Oscar Ustari, Franco Sosa, Emiliano Albín, Leandro Somoza, Clemente Rodríguez y Lautaro Acosta ya no están junto al plantel. Sus vidas están lejos del club de la Ribera, y es en sus lugares donde Bianchi espera que Angelici pueda cerrar alguno de los refuerzos.

El hijo del “Virrey”, Mauro Bianchi, habló hace una semana y dejó en claro que a su padre le gusta, dentro de lo posible, empezar la pretemporada con los refuerzos concretados. En esta oportunidad, el DT de Boca no se pudo dar el gusto. Aunque los nombres de las posibles incorporaciones están latentes, ninguno cerró su vínculo con el club.

El “Cata” Díaz lo llamó a Bianchi y le avisó que quiere jugar en Boca, Gago tiene ganas de volver al equipo en el que fue campeón pero Vélez lo quiere retener y el pase es del Valencia, Matías Rodríguez intenta convencer a la Sampdoria para que lo ceda a préstamo al conjunto “xeneize”, y Emanuel Gigliotti está a un paso del club. Solo resta que Boca y el Novara de Italia, dueño del 50% de su pase, se pongan de acuerdo.

Con esos jugadores Bianchi intentará revertir la situación en la que quedó Boca después de padecer el peor semestre de los últimos tiempos. En el entorno del técnico no imaginan un nuevo campeonato deambulando en lo más bajo de la tabla, algunos dirigentes fueron críticos con el DT puertas adentro pero ninguno quiere confrontar porque saben que es capaz de cambiar la historia.

El otro gran desafío del “Virrey” será pacificar el vestuario. Cuando finalizó el torneo, y ante la salida de varios jugadores, el tema de la interna volvió a estar en la primera plana. Erviti y Silva sostuvieron que nunca se habló como se debía sobre los problemas del equipo y que el clima no es el mejor. Ambos dejaron entrever el nombre de Riquelme como punto de conflicto pero ninguno terminó de esclarecer la situación.

Bianchi empieza una nueva temporada en la que el margen de error parece haberse achicado. El propio Daniel Angelici reconoció que si hubiese sido otro el técnico que lograra está campaña, ya no estaría sentado en el banco de Boca. Con los refuerzos ausentes, con un clima enrarecido por los dichos de jugadores que no seguirán y con un vestuario debilitado, el “Virrey” pone en marcha un nuevo plan para cambiarle la cara al equipo y volver a la senda del triunfo.