Ramón Díaz

Hace una semana, cuando se fue a Miami a pasar sus vacaciones de invierno, Ramón Díaz no imaginó que al regresar de Estados Unidos se encontraría con el escenario menos deseado: sin refuerzos para potenciar un plantel que pide a gritos un salto de calidad para pelear el torneo Inicial y la Copa Sudamericana. Y eso es lo que le ocurrirá hoy al llegar al aeropuerto de Ezeiza: el Pelado se encontrará con un panorama desalentador porque el lunes, en la vuelta al trabajo, no habrá ninguna cara nueva y él quiere al menos cinco.

La presunción de que el colombiano Carlos Carbonero se convertiría ayer en el primer refuerzo quedó en eso. Surgieron algunas diferencias en el monto del préstamo por un año que pagará River y también en la opción de compra, y entonces esa incorporación deberá esperar hasta la próxima semana.

Desde México llegó otra noticia que chocó de frente contra una de las esperanzas del técnico. Teófilo Gutiérrez dijo que se quedará en Cruz Azul porque le restan dos años y medio de contrato con el club. “Soy hincha de River pero ahora no puedo ir ”, expresó el colombiano. Además de la chance de que Juan Manuel Iturbe pueda volver a préstamo (ver ¿Y si Iturbe…), en el Monumental volvió a circular el rumor de que Daniel Passarella regresará de Europa con un “delantero de renombre” cuyo nombre parece estar guardado bajo siete llaves. Pero son rumores, o simples posibilidades.

Martín Demichelis, con quien hasta el propio técnico mantuvo charlas para intentar convencerlo de que vuelva, recién responderá entre hoy y el lunes si acepta el ofrecimiento que le hizo River para que se retire con la camiseta de la banda roja. Málaga y Atlético de Madrid le hicieron ofertas muy superiores, pero el defensor afirma que su decisión no será por cuestiones económicas sino “de vida”.

Las negociaciones por Jonathan Fabbro y Lucas Orban están complicadas, y Ramón ni siquiera tiene la certeza sobre si podrá contar con Cristian Ledesma, uno de sus jugadores preferidos, quien todavía no renovó el contrato que se venció el 30 de junio. “El problema de River es que quiere reforzarse y no tienen ni un peso”, dijo a Clarín el representante de uno de los jugadores que pretende River.

El panorama se vuelve un poco más sombrío si se repara en que Passarella todavía no logró concretar su objetivo de vender a Eder Alvarez Balanta y Rogelio Funes Mori. En el colombiano están interesados Mónaco y Milan, y por Funes Mori hubo contactos informales desde Portugal y desde el Bayer Leverkusen. Sin embargo, las certezas escasean en el rubro refuerzos y también en el de las posibles ventas. Que Osmar Ferreyra haya dado su palabra de que regresará a River y que exista la chance de que llegue Iván Pillud terminan siendo consuelos insuficientes para el técnico.