Papa Francisco--

La semana pasada salió a la luz la primera Encíclica del Papa Francisco: Lumen Fidei, en la cual tuvo un gran aporte el Papa Emérito Benedicto XVI.

El Papa Francisco habla allí de la Fe y su relación con todos los ámbitos de la vida del hombre y de la sociedad.  También desarrolla dos temas de gran actualidad.  Uno tiene que ver con el significado del matrimonio, muy importante de leer y entender ante las exigencias de algunos sectores que pretenden usar este término para uniones que no lo son.  Y otro tema muy actual que el Papa aborda tiene que ver con el significado del verdadero amor,  tema de gran actualidad ante la gran cantidad de separaciones matrimoniales que ponen como justificativo que «se les acabó el amor».

A continuación copio textualmente lo que dice sobre estos temas y coloco el link para que puedan leer la encíclica completa: http://www.aciprensa.com/pdf/lumenfidei.pdf

Sobre el matrimonio dice lo siguiente:  «En el camino de Abrahán hacia la ciudad futura, la Carta a los Hebreos se refiere a una bendición que se transmite de padres a hijos (cf. Hb 11,20-21).  El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia.  Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual, que permite a los cónyuges unirse en una sola carne (cf. Gn 2,24) y ser capaces de engendrar una vida nueva, manifestación de la bondad del Creador, de su sabiduría y de su designio de amor.  Fundados en este amor, hombre y mujer pueden prometerse amor mutuo con un gesto que compromete toda la vida y que recuerda tantos rasgos de la fe.  Prometer un amor para siempre es posible cuando se descubre un plan que sobrepasa los propios proyectos, que nos sostiene y nos permite entregar totalmente nuestro futuro a la persona amada.  La fe, además, ayuda a captar en toda su profundidad y riqueza la generación de los hijos, porque hace reconocer en ella el amor creador que nos da y nos confía el misterio de una nueva persona…».

En cuanto al verdadero amor nos dice lo siguiente: «En efecto, el hombre moderno cree que la cuestión del amor tiene poco que ver con la verdad.  El amor se concibe hoy como una experiencia que pertenece al mundo de los sentimientos volubles y no a la verdad.  Pero esta descripción del amor ¿es verdaderamente adecuada?  En realidad, el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene.

Tiene que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera; el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué sentido el amor tiene necesidad de verdad.  Sólo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común.  Si el amor no tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no supera la prueba del tiempo.  El amor verdadero, en cambio, unifica todos los elementos de la persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y plena.  Sin verdad, el amor no puede ofrecer un vínculo sólido, no consigue llevar al yo más allá de su aislamiento, ni librarlo de la fugacidad del instante para edificar la vida y dar fruto…».

Para quienes se pregunten: ¿Qué es la Verdad? les respondo lo que dijo el mismo Jesucristo: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6).  Si se quiere conseguir la verdad, y vivir en la verdad, hay que caminar lo que Cristo nos enseñó y que nuestra Santa Iglesia Católica custodia y difunde.

Realmente no queda más nada que decir luego de leer esos dos intensos párrafos del Papa Francisco.  Ideas muy claras con las que podemos reflexionar y conversar con nuestro cónyuge.  Ideas que deben hacer reflexionar y recapacitar a quienes quieren ampliar el concepto de matrimonio a uniones que no lo son.

Aprovecho de agradecer al Papa Francisco por tan excelente encíclica, una luz maravillosa en este momento de tanta oscuridad y tiniebla para las familias del mundo entero, donde es vital aclarar la Verdad de las cosas para que el relativismo moral no siga causando tanto daño a la sociedad.