Miguel Ángel Treviño

Según informaron fuentes de The Dallas Morning News, un diario con sede en Texas que sigue de cerca los casos de narcotráfico mexicano, la detención habría tenido lugar en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, gracias a una acción de inteligencia.

Treviño había asumido el liderazgo del sanguinario cártel de drogas tras la muerte Heriberto Lazcano Lazcano.

Los medios locales aseguran que, de acuerdo con las versiones extraoficiales, la Secretaría de Marina anunciará el arresto en las próximas horas.

En la página oficial de Internet del Departamento de Estado de los EEUU se ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por información que conduzca “al arresto y/o condenada de Miguel Ángel Treviño Morales, considerado como miembro de alto rango de Los Zetas y jefe de una organización de tráfico de drogas semi-independiente (DTO), que controla más de 200 operarios”.

Treviño, un ex sicario a sueldo del cártel, es descrito por autoridades y capos rivales como un brutal asesino al que le gusta deshacerse de sus enemigos metiéndolos en contenedores de aceite, rociarlos con gasolina y prenderles fuego, una práctica conocida como «guisar«.

El cártel de los Zetas fue fundado a finales de la década de 1990 con desertores de un cuerpo de élite del ejército mexicano, entre ellos, el fallecido Lazcano

Además de ex soldados mexicanos, reclutaron a soldados guatemaltecos entrenados en la contrainsurgencia (los llamados «kaibiles»), con lo que transformaron el pequeño grupo de asesinos en una banda despiadada de sicarios del Cártel del Golfo.

En 2010, los Zetas se separaron de sus antiguos jefes y desde entonces han mantenido batallas por el control del noreste de México, la sede tradicional del Cártel del Golfo, lo que contribuyó a un aumento de asesinatos relacionados con las drogas.

Los Zetas ganaron fama por su brutalidad. Fueron de los primeros en mostrar públicamente a sus rivales decapitados, entre ellos dos policías en abril de 2006 en la ciudad turística de Acapulco. Las cabezas cercenadas fueron clavadas en picos fuera de un edificio del gobierno con un mensaje firmado con una «Z» que decía: «Para que aprendan a respetar».