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La mayoría de los sectores industriales de la argentina se mostraron frenados buena parte del primer semestre del año. Sin embargo, la venta de automóviles encontró un camino ascendente que hizo que al final de los primeros seis meses de 2013 se alcanzara algo impensable en diciembre de 2012: un nuevo récord de ventas.

Según los datos de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara) y los de la Cámara de Comercio Automotor (CCA), en los primeros seis meses del año se realizaron 1.368.069 operaciones de venta.

El número corresponde a la totalidad de unidades nuevas y usadas que se vendieron entre enero y junio, lo que significa que se comercializaron alrededor de 11.496 unidades por día, contando sólo los días hábiles.
El año pasado, durante los primeros seis meses se habían comercializado 1.306.409 automóviles en el país.

“Hemos completado la primera mitad del año con casi 500.000 vehículos patentados, algo inédito para el sector en toda su historia”, explicó Abel Bomrad, presidente de Acara al referirse a la venta de 0 km.

De no haber sido porque junio tuvo dos días hábiles menos hubiésemos superado ampliamente el medio millón de unidades, lo que se observa en el promedio diario de operaciones, que creció un 17% interanual, muy por encima del 5% mensual”, agregó el concesionario.

En este contexto las automotrices que comercializan en el país ya retocaron sus previsiones de ventas de 0 km para 2013 y en la gran mayoría de las fábricas ya se vislumbra un mercado de más de 900.000 unidades, a un paso de la meta del millón de autos.

Por su parte, Alberto Príncipe, presidente de la Cámara del Comercio Automotor expresó que el crecimiento de 2,74% logrado en el primer semestre del año, en el cual se vendieron 869.449 unidades usadas, “nos muestra que pese a los altibajos mensuales que hubo, el crecimiento se mantendrá en el segundo semestre. Esto significa poder superar la cifra de 1.750.000 vehículos de 2012 y 1.800.000 vehículos de 2011”.

A la hora de encontrar las razones de estos volúmenes en los salones de las concesionarias repiten dos argumentos: dólar blue e inflación.

“Los autos se convirtieron en un refugio para combatir la inflación porque no se deprecian tan rápido como en otros tiempos y porque sus precios no suben tanto como el costo de vida”, explicó un hombre fuerte de la industria. “Además, sin créditos hipotecarios y sin poder comprar divisas extranjeras, aquellos que tienen $ 50.000 prefieren cambiar el auto y comprarse un 0 km”.

A esto se le suma que con la creación del mercado paralelo del dólar aquellos que tenían billetes verdes y tenían pensado comprar un automóvil, se encuentran con un “descuento” cambiando los billetes verdes en el mercado blue.

Para finalizar, Príncipe sintetizó lo que dice la mayoría: “los autos están en muy buen precio y esto hace que para el público sea muy seductor comprar”.