Joseph Blatter

La Copa Confederaciones es considerada como el torneo más importante organizado por la FIFA después del Mundial y sirve de ‘antesala’ para dicha competencia, ya que se disputa un año antes y allí se enfrentan los campeones de cada continente, más el último campeón del mundo y el país anfitrión. Sin embargo, éste último certamen no se dio en un contexto ideal como para aguardar con mayores ansias la Copa del Mundo.

Es que la competencia se disputó en medio de un clima por demás tenso y violento, producto de multitudinarias y constantes manifestaciones que realizó el pueblo brasileño reclamando mejores servicios públicos y repudiando el importante gasto que estaba realizando el Estado en la organización de dicho certamen y de lo que será el Mundial.

Pese a esto, Joseph Blatter supo defender la elección de la sede asegurando que era “una gran inversión a futuro” y hasta llegó a confirmar que la Copa Confederaciones fue “el mejor torneo de la historia”. Sin embargo, ahora el presidente de la FIFA  parece haber cambiado su postura y se mostró ‘algo’ preocupado.

“Si esto acontece otra vez, tenemos que colocar en cuestión si hicimos la elección errada en la atribución de la sede del Mundial a Brasil”, disparó el suizo en diálogo con la agencia alemana DPA. Asimismo, el directivo aseguró que los responsables brasileños “están conscientes que el Mundial no podrá ser perturbado”.

Por otro lado, aseguran que más allá de los conflictos sociales, el Mundial correría peligro porque un fiscal general de Brasil (Rober Gurgel) considera que la Ley General del Mundial ‘viola’ la Constitución al requerir que sea el Estado de dicho país quien se haga cargo ante cualquier circunstancia o daño que ocurra durante el evento, eximiendo así a la FIFA de toda responsabilidad. Según indican, si prospera la decisión de Gurgel, se podría hasta buscar otro país para que sea sede y que acepte las exigencias impuestas.