Casa Rosada - Carpa Blanca

Los vendedores de la Plaza de Mayo hace días que se preguntan sobre la existencia de la carpa blanca en la Casa de Gobierno.

No encontraron una respuesta como tampoco qué paso con el cierre de las calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen. Pero les sirvió para elucubrar su propia historia de ficción jugando a los aprendices de espías.

«Para mí que se trata de un lugar para armar algo extraño», apuntó uno de los observadores. «Nooo… no. Desde allí podrá despegar el helicóptero presidencial», afirmó otro. «Claro… así no tiene que ir en auto hasta el helipuerto», se congració un amigo.

La carpa está alineada con la entrada de Balcarce 24. Está el salón de los Patriotas, aquel que arropa al «Che» Guevara, entre otros.

La Casa de Gobierno tiene dos plantas y una zona que podría considerarse como anexo.

Por lo general, los funcionarios circulan en planta baja y 1º piso. Zona presidencial. Y en lo más alto pueden hallarse el comedor para los empleados y algunas oficinas menores.

El mejor mirador para apreciar el patio de Las Palmeras es allí, arriba de todo.

Los caminos están sinuosos. Díficil de acceder entre pisos desde que el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, por instrucción de Cristina Kirchner, puso en marcha la obra para remodelar la Rosada.

Escalinatas y ascensor permiten llegar a la inmensa carpa. Hay mucha gente alrededor y obreros trabajando.

El misterio de la carpa blanca sobre el techo de la Casa Rosada se devela en el mismo momento que uno tiene la opción de tomar una punta de la lona y correrla para echar un vistazo.

«Ehh… señor… ¡cuidado!», gritó un empleado con voz agitada. Y lo hace con razón.

Ocurre que él y más compañeros suyos están cambiando los vidrios de una parte del techo que da justo al patio. El mismo ofrece un haz de luz a la planta baja y mientras avanzan con la obra no quieren que por una lluvia imprevista aparezca el ingreso lleno de agua.