Jonathan Fabbro

Ramón Díaz lo pidió con insistencia y la dirigencia le cumplió el anhelo: «Jony», la gran figura de Cerro Porteño y uno de los enlaces más destacados del continente americano, arregló su préstamo por una temporada con River, que lo necesita para un salto absoluto de jerarquía en su plantel. Defendió la camiseta de Boca en el pasado y supo «amargar» a su actual club con goles, pero evolucionó notablemente y le llega una oportunidad única en el mejor momento de su carrera.

Tuvieron que pasar muchos días para que la dirigencia de River pudiera sellar la incorporación de Jonathan Fabbro, el hombre más solicitado por Ramón Díaz desde que asumió nuevamente como entrenador del equipo. Si bien en el semestre anterior no lo pudo disfrutar y «se las arregló» con Manuel Lanzini, ahora la dirigencia le dio el gusto y contará bajo sus órdenes con el enganche que promete ser la «manija».

Inició su camino en Argentinos Juniors, aunque rápidamente pasó a Boca, donde realizó buena parte de las Divisiones Inferiores. Allí mostró sus condiciones profesionales y hasta llegó a «amargar» al «Millonario» con golazo de muy buena factura, el cual quedó grabado para siempre en su memoria. De todas maneras, su debut absoluto fue con la camiseta del Mallorca de España, donde hizo sus primeras armas para después regresar a vestir los colores «xeneizes».

No rindió lo esperado y decidió viajar a probar suerte al extranjero, donde realizó un vuelco total con su trayectoria y se desarrolló como un futbolista completo, catalogado uno de los enlaces más destacados del continente americano: formó parte del plantel de Once Caldas campeón de la Libertadores 2004, fue a Dorados de México, pasó por Atlético Mineiro, por Universidad de Chile, también por Guaraní y finalmente se transformó en ídolo en el «Ciclón» de Paraguay.

Casi 80 goles convertidos a lo largo de su carrera significaron la atención del entrenador riojano que ahora lo tendrá como su «ancho de espadas», pero también la nacionalización por parte del combinado «guaraní» y el cariño de la masa popular.

Lógicamente, arribará a Núñez con la «desconfianza» que generan sus antecedentes en la contra, pero con suficientes argumentos para revertir la situación y convertirse en el jugador destacado de un equipo que buscará una vuelta olímpica.

Párrafo aparte se merece la pegada de Fabbro, la reconocida virtud del «10», que permitió el delirio de los hinchas de Cerro en innumerables ocasiones. Por eso en River ya confían en su privilegiado botín izquierdo para festejar seguido en la doble competencia que les deparará el semestre. Sólo queda tiempo para demostrar su valía en los terrenos de juego y darle la razón al DT.