Milani

El jefe del Ejército, César Milani, negó las acusaciones en su contra, en las que se lo involucra con el terrorismo de Estado, aseguró que «es todo mentira» y denunció una campaña «en contra» suyo por haber manifestado que quiere una fuerza «al servicio de un proyecto nacional y popular».

«No puedo creer las cosas que se dicen. (Ricardo Bussi) el hijo de (el fallecido represor Antonio) Bussi, dice que su padre me valoraba. No lo vi jamás a Bussi en Tucumán, lo vi dos veces en una formación, de lejos en Córdoba. Era un déspota que maltrataba a los coroneles, así que fíjese si le
iba a dar bolilla a un subteniente de 21 años», dijo el general Milani, en una entrevista que le concedió al diario Página/12.

Apuntó que «tampoco» conoció al «desaparecido soldado Alberto Ledo» y amplió: «No estaba en mi sección, sino en la de Comandos y Servicios. Dicen que era mi asistente, imposible. No tenía asistente. Y le insisto, era de otra sección del Batallón».

«No sé por qué me tengo que estar defendiendo de esto después de 36 años. Estuve en La Rioja varias veces, en forma pública, saliendo en los diarios y nunca se me imputó nada. La madre del soldado Ledo jamás me nombró, pero básicamente porque no tuve ninguna relación con su hijo»,
aseveró Milani.

Dijo que él era «de la Compañía A de Ingenieros y Ledo estaba en la Compañía de Comando y Servicios, que era la que se dedicaba a la parte administrativa, a cocinar, a hacer guardias de seguridad» y agregó: «Cuando se dispone que nos traslademos a Tucumán por un mes, nosotros vamos a Monteros esencialmente con maquinaria para volcar ripio en los caminos para la zafra y luego alisarlo, además de pintar alguna escuela. Pero nunca
tuve a Ledo bajo mi mando y menos todavía como mi asistente o auxiliar».

En relación con el ex conscripto Ledo, subrayó que «cuando un soldado no se presentaba en cinco noches y cinco días, se hacían las actuaciones por deserción», que «en Tucumán se informó en aquel momento que Ledo había
desertado y que «es obvio que no era así».

Negó también haber participado de «la detención del padre de Ramón Olivera» y relató: «Ese día me fijé en el legajo, estaba sancionado por haberme quedado dormido. Y menos todavía trasladé al propio Olivera. ¿Le parece que le iban a asignar esa misión a un joven de 21 años que, además,
según dice Olivera, tenía que presionarlo y hacerle decir que era del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)?».

La designación de Milani al frente del Ejército, una de las primeras medidas dispuesta por Agustín Rossi al frente del Ministerio de Defensa, fue cuestionada por opositores y por organismos de Derechos Humanos no alineados con la Casa Rosada.

«Se lo ratifico: sí, quiero ser parte de un Ejército que sea parte de un proyecto nacional, que ayude a construir obras de infraestructura, que desarrolle el país», dijo Milani en la entrevista publicada este domingo por este matutino.

El militar también dijo que «es apenas el 1,7%» el presupuesto del Ejército destinado a Inteligencia, es decir «332 millones de pesos, de los cuales 210 millones están dedicados a sueldos».

«Hay una campaña (en contra suyo) porque acá los sectores conservadores creen que las Fuerzas Armadas son sus aliadas», aseveró Milani.

Milani también dijo que «es público y notorio» que proviene de «una familia con un buen pasar económico» para responder a acusaciones en su contra respecto de que no puede justificar su nivel de vida.

Afirmó que su padre fue «un empresario de la construcción muy importante» y, como consecuencia de la actividad de su padre, afirmó que tienen «numerosas propiedades», aunque «algunas en proceso sucesorio».

También aludió a la casa que, según declaró, pagó en 1,5 millón de pesos en 2010, cobrando un sueldo de 14 mil pesos mensuales: «La casa que yo me compré y declaré ante la Oficina Anticorrupción la financié con la venta de un departamento, más de 100.000 dólares que traje de cuando estuve como agregado militar en Perú durante dos años, un juicio por haberes mal liquidado que gané y lo ingresado por el boleto de venta de un terreno en 60.000 dólares».

Al respecto, aseveró que de la Oficina Anticorrupción no sufrió «ninguna objeción».