Al Qaeda

El Estado Islámico de Irak y Oriente Medio, que se formó este año con la fusión de las filiales de al Qaeda en Siria e Irak, reivindicó ayer la autoría de los sangrientos ataques contra dos cárceles cerca de Bagdad, en un comunicado publicado ayer en páginas web islamistas.

La organización terrorista suní asegura que más de 500 reclusos de las prisiones de alta seguridad de Abu Ghraib y Al Tayi, al oeste y norte de la capital, se fugaron durante los ataques, ocurridos la madrugada del lunes, y que murieron 120 guardias y elementos del ejército iraquí.

Lección de terrorismo. En la nota, el grupo terrorista explicó la forma en la que se llevaron a cabo los ataques, tras meses de preparación:

Primero, doce coches bomba explotaron en los accesos de las prisiones, mientras los terroristas cortaban las carreteras que las comunican con la capital para evitar la llegada de refuerzos de seguridad.

Casi al mismo tiempo, miembros de Al Qaeda lanzaron misiles Grad y proyectiles de mortero contra cuarteles militares próximos a los centros penitenciarios.

Acto seguido, los integrantes del grupo terrorista irrumpieron en las cárceles, donde se enfrentaron durante varias horas a sus guardias hasta que consiguieron tomar el control de las torres de ambos presidios.

El Estado Islámico de Irak destacó que lanzó estos ataques en respuesta a un llamado de hace un año de su líder, Abu Bakr al Bagdadi, para llevar a cabo “ataques cualitativos” en cárceles destinados a liberar a presos, en lo que denominó “plan de destrucción de muros”.

Ataque a mezquitas. Coincidiendo con el ataque de Al Qaeda y la matanza de uniformados, casi todos de la minoría chií, al menos ocho personas murieron y 33 resultaron heridas en tres atentados contra mezquitas suníes, en un nuevo capítulo de la violencia sectaria en Irak.