Papa Francisco (6)

Aunque está de visita en Brasil para participar la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el papa Francisco no se olvida de los amigos. “Tengo 76 años, a esta edad no puedo cambiar”, dijo mientras recibía a una Alicia Barrios, la enviada especial del diario Crónica.

Aunque por momentos se resignó a «no verlo», el lunes a última horas de la noche recibió un e-mail que al día siguiente la esperaba su Santidad.

La última vez que se vieron fue en Roma antes de su asunción. Pero quedaron en que se volverían a encontrar. Ese momento finalmente se produjo. Ayer, como lo hacía en la oficina de la Curia Metropolitana, cuando era «el Cardenal Bergoglio», recibió a la periodista en Sumaré, residencia oficial de la arquidiócesis de Río.

Barrios relató parte de la charla que mantuvo con el Santo Padre y la comparó con “los momentos cuando juntos peregrinábamos por Buenos Aires”. Contó que al llegar a la residencia fueron recibidos “con afecto, calidez y sonrisas” y luego de hacerla pasar a “una casona, blanca, de campo, con techo de tejas, austera (…) Francisco apareció contento, con los brazos abiertos de par en par”.

Se respetó el “no a las fotos” y mantuvieron una conversación en los mismos términos que solían hacerlo. “El mismo tono, con la complicidad, sinceridad, humor y confidencialidad, que son el sello que imprime nuestra amistad”, fueron los términos en los que se desarrolló la charla.

Durante el encuentro intimo en la residencia, la periodista y el Papa tocaron diferentes temas. Barrios le comentó a Francisco que se veía que la presidente Cristina Kirchner lo quiere, él sonrió y se interiorizó por la mandataria: “Es abuela. Cómo se llama el nieto”, preguntó.

También conversaron sobre el estado del Santo Padre. La periodista le comentó que el doctor Jorge Risso, jefe médico del Hospital de Clínicas, pidió “que cuides tu salud”. La respuesta de Francisco fue tranquilizadora: “Me hago cuatro chequeos permanentes. Quedate tranquila”.

En la charla, el Papa volvió a mostrar el carisma y la humildad que lo caracteriza. Fue ahí donde tocaron el tema del papamóvil con el cual iba a recorrer la ciudad. Cuando se enteró que iba a ser blindado no lo aceptó y pidió “una cosa sencilla”.

“La seguridad es relativa”, reflexionó sobre la gente que permanentemente quiere acercársele para abrazarlo y tocarlo; y recordó que el contacto con los fieles “lo vive como una bendición”.