Papa Francisco

Era un encuentro que no podía faltar. Pero como no estaba previsto en la agenda original de la visita de Francisco a Brasil, se sumó a último momento: se trata de la reunión (no será una misa) que mantendrá hoy el Papa con los peregrinos argentinos. Y como fue una decisión de último momento -muchos dicen que a pedido del propio Francisco-, la rigurosa organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se desbordó.

El encuentro será hoy a las 12.30 en la catedral metropolitana de San Sebastián, el principal templo de Río, según informó anoche en un comunicado la Pastoral de la Juventud del Episcopado. «Por pedido de las fuerzas de seguridad brasileñas, el cupo de peregrinos que podrán estar presentes en el encuentro con el Papa será de 5000», indicó.

La difusión previa de varias versiones sobre dónde se celebraría el encuentro llevó a la confusión a la mayoría de los argentinos que están en esta ciudad y que no sabían dónde ni a qué hora debían presentarse.

Ayer por la mañana, en las catequesis de las que participaron las delegaciones argentinas, se informó que el encuentro se realizaría en el Sambódromo de Río. El día anterior, se había indicado que sería en el Centro de Convenciones Río Centro.

En el puesto que el Arzobispado de Buenos Aires montó en la Feria Vocacional, en la quinta de Boa Vista, el desfile de argentinos que preguntaban dónde era el encuentro fue permanente, según relató el responsable del stand, Javier Castello, presidente de la Acción Católica de Buenos Aires.

«Nosotros les decimos a todos que chequeen la última información que hayan difundido la Pastoral de la Juventud y la Conferencia Episcopal Argentina, pero como muchos jóvenes no tienen acceso a Internet desde aquí, es un poco caótico», explicó.

Mientras algunos voceros decían que el encuentro sería en el Sambódromo, otros apuntaban que sería en la catedral metropolitana, y hasta había algunos que indicaban que, debido al clima, aún no se había decidido su ubicación.

Lo cierto es que hace dos días que está lloviendo en Río de Janeiro. Por eso se desistió de lugares abiertos, como el Sambódromo.

En cualquier caso, en la catedral, con capacidad para unas 25.000 personas, no entrarán todos los argentinos, ya que la delegación cuenta con unos 43.000 peregrinos.