Francisco José Garzón

La policía española detuvo ayer a Francisco José Garzón, de 52 años de edad y maquinista del tren de alta velocidad Alvia que descarrilló el último miércoles en Santiago de Compostela. El ferroviario está internado en un hospital local con heridas leves y custodiado por policías nacionales, pero se negó a prestar declaración cuando quisieron interrogarlo cuatro inspectores de la Brigada Judicial de la misma ciudad de Galicia.

La Policía le imputa a Garzón “un hecho delictivo vinculado a la autoría del accidente”, según explicó el Jefe Superior de la Policía de Galicia, Jaime Iglesias. Y también le atribuye “imprudencia temeraria con resultado de muerte ”.

En un principio, las autoridades había informado el jueves que 80 era el total de víctimas fatales. Pero ayer rebajaron la cifra a 78 muertos, afirmando que había restos humanos que, inicialmente, se pensó que correspondían a dos personas distintas. También hay 148 heridos, de los cuales siguen ingresadas 81 personas. Continúan en estado crítico 28 adultos y tres niños. Una nena de cuatro años logró estabilizarse y fue trasladada de la Unidad de Cuidados Intensivos De los heridos, una de las sobrevivientes es argentina (ver Una turista…).

Un total de 31 heridos son gallegos, 38 proceden de otras comunidades autónomas, nueve de distintos países extranjeros y tres cuya nacionalidad se desconoce.

También cargó la responsabilidad del accidente sobre el conductor del convoy detenido el presidente del grupo Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Gonzalo Ferre, quien aseguró que Garzón tenía que haber empezado a frenar cuatro kilómetros antes de llegar a la zona donde se produjo el accidente. “Cuatro kilómetros antes del lugar donde se produce el accidente el maquinista ya tiene la notificación de que debe comenzar a reducir la velocidad porque a la salida del túnel tiene que ir a 80 kilómetros por hora”, comentó. Sostuvo que funcionaron todos los sistemas de seguridad y que, en cualquier caso, el maquinista tenía una hoja de ruta con todas las indicaciones porque “ésa es la función de ese operario dentro del tren: controlar la velocidad porque, si no, sería un pasajero más”.

Por su parte, el titular de la ferroviaria estatal Renfe, Julio Gómez–Pomar, afirmó que el conductor había pasado 60 veces por el lugar del descarrilamiento y debía tener un conocimiento exhaustivo de la línea. “Una curva que tiene un trazado de 80 kilómetros por hora es algo que conoce perfectamente un maquinista”, agregó.

“La he jodido. Quiero morir”, dijo Garzón a la estación de Santiago de Compostela por el teléfono de la cabina de conducción. “Tengo que ir a 80 y voy a 190”, añadió el maquinista, según informó la prensa local.

Las investigaciones de los especialistas ferroviarios están centradas en la curva de A Grandeira a las 20.41 del miércoles pasado. Fue entonces cuando los sistemas de alerta de las vías saltaron al registrar que Garzón iba a 190 kilómetros cuando le estaba prohibido pasar de los 80. “La alarma se activó en mi cuadro de mando y quise frenar pero no pude, ya era tarde”, declaró el conductor que tiene un año de experiencia en la línea y diez como maquinista.

Las autoridades no descartan que vuelva a aumentar el número de víctimas mortales. A las siete de la tarde del lunes próximo se celebrará el funeral por los fallecidos en la catedral de Santiago de Compostela. Estarán presentes las más altas autoridades del Estado y se espera que una multitud colme la bella plaza del Obradoiro.