Egipto

Convocados por el ejército, simpatizantes del gobierno interino llenaron las calles de Egipto el viernes, mientras que el derrocado presidente Mohamed Mursi fue sometido a investigación por varias acusaciones, como asesinato y confabularse con el grupo extremista palestino Hamas.

El Ministerio de Sanidad egipcio afirmó que al menos 21 personas murieron y 180 resultaron heridas en los choques de las últimas horas entre partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi y la policía en El Cairo.

El portavoz de dicho departamento, Jaled al Jatib, explicó a medios estatales que por el momento las autoridades solo han contado las víctimas ingresadas en centros dependientes de su ministerio, por lo que no han incluido a los fallecidos en el hospital de campaña de Rabea al Adauiya.

En su mayoría, las manifestaciones en El Cairo fueron pacíficas, aunque el viernes por la noche en la capital la policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a cientos de simpatizantes de Mursi cerca de una sentada que mantienen desde hace semanas, lo cual desencadenó enfrentamientos que se prolongaban hasta la madrugada del sábado, en una posible señal de nueva intolerancia hacia las marchas que bloquean calles de la ciudad.

Un médico dijo que siete manifestantes murieron y cientos resultaron heridos, consignó la agencia AP.

En la ciudad de Alejandría, siete personas murieron y más de 100 resultaron heridas en enfrentamientos entre partidarios y detractores de Mursi, dijeron las autoridades.

El anuncio de los fiscales sobre la investigación a Mursi, que probablemente allane el camino a una acusación formal y finalmente un juicio, fue la primera información sobre su estatus legal desde que fue depuesto por las fuerzas armadas el 3 de julio. Desde entonces, el líder islamista ha estado incomunicado en un lugar secreto.

Ambas partes trataron de demostrar el apoyo público del que gozan. Sin embargo, los millones de personas que participaron en las manifestaciones a favor del ejército llenaron las calles en varias ciudades, entre ellas algunas en las que rara vez hubo manifestaciones desde el levantamiento de 2011.

Una multitud se congregó en la Plaza Tahrir de El Cairo y en otras ciudades, en respuesta a un llamado del jefe del ejército, el general Abdel-Fatá el-Sisi, quien los exhortó a le dieran un mandato para detener el «terrorismo potencial» de los partidarios de la Hermandad Musulmana de Mursi.

A menudo las manifestaciones han sido violentas, con más de 180 muertos este mes. Los partidarios y opositores de Mursi se culpan mutuamente por el derramamiento de sangre y se ha visto a gente de ambos bandos portando armas.

Las acusaciones contra Mursi se relacionan con una fuga de prisión durante el levantamiento de 2011 contra el autócrata Hosni Mubarak. Hombres armados atacaron la prisión de Wadi el-Natroun al noroeste de El Cairo, liberando a los presos, incluidos Mursi y otras 30 figuras de la Hermandad Musulmana. Los fiscales alegan que Mursi y la Hermandad trabajaron con Hamas para llevar a cabo el plan, en el que murieron 14 guardias.