Catamarqueños

Mientras el Papa Francisco continúa sorprendiendo al mundo con su participación en las Jornadas de la Juventud, que la Iglesia Católica desarrolla en Río de Janeiro, Brasil, el sumo pontífice argentino tuvo tiempo para saludar a un grupo de catamarqueños que se encuentran participando del encuentro religioso.
En declaraciones a Radio Ancasti, el profesor de religión del Colegio Guadalupe, Gabriel Olivera, que integra el grupo que está en el país vecino, señaló que «el corazón no nos cabe en el pecho de haber podido tocar al Santo Padre y haberle pedido su bendición. Que Dios me haya dado esa bendición a mí es increíble. No me cae la ficha todavía».
Un grupo de catamarqueños se encuentra en Río de Janeiro entre los aproximadamente 45 mil argentinos que participan de la convocatoria papal, y en la catedral brasileña luego de seis horas de cola y de la misa para los argentinos, en la salida, los catamarqueños le gritaron y Francisco se acercó y lo pudieron tocar.
«No lo esperábamos, se dio por la Providencia, así que felices por eso».
Se viven días intensos por la presencia del Papa en Brasil, Gabriel contó que duermen poco y caminan mucho. «Yo estoy alojado con otro grupo de catamarqueños a 20 kilómetros de Río de Janeiro, hay que tomar un colectivo hasta el puerto y desde el puerto un barco a Río y desde ahí dos colectivos más hasta llegar a las playas de Copacabana donde son los actos centrales», contó el profesor.
Desde que llegó Francisco los días han estado muy lluviosos y recién ayer salió el sol.
Más de un millón de personas llegaron hasta Río de Janeiro desde todas partes del mundo, se vive un verdadero clima de fiesta y cada vez que se reconoce a un argentino «la gente nos agradece el Papa que le hemos regalado al mundo», aseguró Gabriel.
Para la misa de clausura que se realizará mañana, un seminarista catamarqueño fue elegido para asistir a Francisco.