Berlusconi

Los jueces del Tribunal Supremo italiano se reúnen hoy para pronunciarse sobre la condena de cárcel e inhabilitación al ex primer ministro Silvio Berlusconi por el delito de fraude fiscal por el caso Mediaset.

El Tribunal Supremo sorprendió hace unas semanas con su decisión de reunirse para deliberar el 30 de julio sobre dicha sentencia del caso Mediaset, y no en octubre como se creía, al explicar que en agosto habrían prescrito algunos de los delitos que se imputan a Berlusconi.

Según los medios de comunicación italianos, la decisión del Supremo puede llegar hoy, pero los magistrados podrían tomarse algunos días y pronunciarse mañana o el jueves, mientras se aleja la posibilidad de un aplazamiento a septiembre.

En Italia se viven horas de nerviosismo a la espera de saber si Berlusconi, de 76 años, desaparecerá así de la escena pública, dejará huérfano a su partido y pondrá en la cuerda floja al gobierno de coalición liderado por Enrico Letta, del Partido Democrático (PD).

El pasado 8 de mayo el Tribunal de Apelación de Milán condenó a Berlusconi a cuatro años de cárcel -rebajados a un año por la llamada ley del indulto- y a cinco de inhabilitación en el desempeño de cualquier cargo público, y confirmó la pena emitida en primera instancia.

Berlusconi fue declarado culpable de fraude fiscal al considerar que su grupo audiovisual, Mediaset, evadió al fisco cerca de siete millones de euros y los desvió a cuentas en el extranjero procedentes de los derechos de transmisión de películas norteamericanas entre los años 2002 y 2003.

La posible condena no sólo supondrá que tendrá cumplir un año en arresto domiciliario, ya que es mayor de 70 años, o si lo prefiere realizar durante este tiempo trabajos socialmente útiles, sino que significará su salida definitiva de la política.

Ayer Berlusconi aseguró que no aceptará ninguna pena alternativa y declaró: «No me fugaré como hizo Bettino Craxi. Ni aceptaré trabajo social como si yo fuera un criminal que debe ser reeducado. Ingresaré en prisión».

Además, durante los cinco años de inhabilitación tendrá que dejar el Parlamento, no podrá presentarse a las elecciones, liderar un partido o participar en mítines, y además perderá todos los títulos y condecoraciones como la de «Cavaliere del trabajo».

Cabe señalar que su condena puede pesar sobre la suerte del actual Ejecutivo ya que su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL), forma parte del gobierno de coalición nombrado en abril para sacar al país del callejón sin salida en el que estaba tras las ajustadas elecciones de febrero.

Berlusconi manifestó en varias ocasiones que su posible condena no supondrá la caída del Ejecutivo de Enrico Letta, pero el área dura del PDL no está de acuerdo y muchos parlamentarios ya amenazaron con abandonar la mayoría.

También el Tribunal Supremo puede absolver definitivamente a Berlusconi o indicar que vuelva a realizarse un nuevo juicio en apelación y en ese caso algunos de los delitos prescribirán.

En caso de condena, debido a la inmunidad de la que gozan los parlamentarios, y Berlusconi es senador, el Parlamento tendrá que decidir con un voto secreto para dar su autorización a la efectividad de la sentencia.