Osvaldo Bonet

Ayer falleció el gran actor y mejor persona Osvaldo Bonet con 94 años de edad. Nacido en 1918, estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Comenzó a actuar desde muy chico, por lo que en su currículum se extiende una lista larguísima de obras y películas.

Tras ingresar en el Conservatorio de Arte Dramático de Buenos Aires, donde tuvo como maestro nada más ni nada menos que al legendario teatrista Cunill Cabanellas, también se aventuró a la dirección, ganando un gran prestigio, que más tarde le valdría el honor de dirigir el Teatro Nacional Cervantes y el San Martín.

Durante algunos años se instaló en Francia, para volver en los 60, cuando grandes actores como Alfredo Alcón y María Rosa Gallo ya eclipsaban la escena local. Con ellos formó un prolífico grupo de teatro, para llevar a escena puestas emblemáticas de clásicos del teatro universal. Como director, se destacó en Los acosados, Las troyanas y Cyrano de Bergerac. Como actor, en Destiempo, El jardín de los cerezos, y muchas más.

En cine fue asistente de dirección de Luis Saslavsky y Hugo Fregonese, y actuó en las películas Quebracho , de 1974, Contar hasta diez (1985), Cuerpos perdidos (1988), La venganza (1999) y más recientemente, en El Otro, protagonizada por Julio Chávez en 2007, y El cielo elegido, protagonizada por Juan Minujín, que se estrenó en 2009.

Apasionado del teatro, continuó trabajando hasta hace muy pocos meses, como parte del elenco de Tres hermanas, de Antón Chéjov, que se presentó en el Teatro Regio. «Para mí, el teatro es como una especie de impulso; será por eso que me cuesta explicar mi apasionamiento por la actuación. ¿Vio los perros cuando juegan con su propia cola? Así es. Cuando era chico cada dos por tres jugaba al teatro. Invitaba a mi madre y a las sirvientas de casa, abría una puerta que daba al patio y ellas se sentaban. Yo hacía algo, me aplaudían un poco y luego se iban», recordó.