Padre Grassi

El sacerdote Julio César Grassi partió cerca de las 8 de su casa a bordo de una camioneta. El cura no realizó declaraciones pero se dejó ver por las cámaras que aguardaban su salida desde la semana pasada, cuando la Justicia confirmó una condena a 15 años por abuso sexual. Veinte minutos después, Grassi entró a los tribunales de Morón, en donde sí mantuvo un breve diálogo con un cronista de televisión.

«No voy a hablar de la causa, estoy entero, creo en Dios y tengo esperanza en la justicia del hombre. Nunca bajé los brazos, siempre seguí trabajando por la Fundación y hoy seguramente diré mis últimas palabras», aseguró Grassi, dando por descontado la posibilidad concreta de quedar detenido.

A las 9:15, Grassi abandonó el Tribunal y volvió a hacer declaraciones. Sus abogados explicaron que esta mañana se presentaron para notificarse de la audiencia y para confirmar que este mediodía asistirán a la misma. Allí, el fiscal del caso y la querella volverán a pedir su detención.

El pedido de detención

«Hasta el momento no hay noticias de ninguna fuga, por lo que entendemos que se va a presentar», dijo el fiscal de Morón, Alejandro Varela, quien pidió la «detención inmediata» de Grassi al «haberse agotado todas las instancias provinciales de apelación».

Varela añadió que tras el fallo de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que el 18 de septiembre ratificó la condena a 15 años por abuso sexual de un menor identificado como «Gabriel», «se avanzó en la certeza de la responsabilidad del imputado, por lo que tanto la Fiscalía como la querella pretenden «que quede detenido mañana mismo».

La audiencia, que será oral y pública, estaba prevista para este mediodía «con el único objetivo de debatir si Grassi queda detenido o no, pero no se van a discutir hechos en cuanto a si hubo o no abuso sexual», precisó Varela.

Por su parte el abogado querellante Jorge Calcagno aseguró: «Tiene 15 años de sentencia firme en tres jurisdicciones provinciales y ya se fugó dos veces, por lo que es muy importante que la audiencia se haga». Y agregó: «Además Casación le impuso condiciones y también las violó: él no podía referirse a los chicos y sin embargo lo hizo».

Calcagno afirmó que este «es el único caso en la historia jurídica argentina en que una persona condenada a 15 años está libre».

«Sin embargo soy optimista con respecto a la audiencia de esta mañana; si se falla de acuerdo a derecho, el padre debería quedar detenido en el momento», sostuvo.

Para el fiscal, con el fallo de la Suprema Corte de Justicia bonaerense «alcanza para detener» a Grassi y la prisión se debe concretar «independientemente de si la defensa presenta un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Nación».

Un largo proceso

El Tribunal de Casación bonaerense había dado vía libre el jueves pasado a la detención del sacerdote Julio César Grassi, titular de la Fundación Felices los Niños, por «no cumplir los términos de la libertad provisional».

Grassi tenía prohibido acercarse, referirse públicamente o comunicarse intencionalmente con las víctimas o con cualquier otra persona íntimamente vinculada a ellas pero, a pesar de ello, «concurrió a un canal de televisión donde violó ese mandato», entendieron los jueces.

«No puede soslayarse, a esta altura, que las circunstancias han variado sustancialmente en la actualidad respecto del momento en que se le concedió la libertad vigilada», precisaron los jueces.

Aún cuando el fallo de la Corte bonaerense «no constituye una conclusión definitiva, lo cierto es que, con ello, es posible advertir la existencia de un mayor grado de verosimilitud en lo resuelto -al superar tres instancias de control- y debilitado las expectativas de revertirlo», apuntaron.

«La cuantía de la pena impuesta por sentencia no firme (15 años) y el quebrantamiento de las reglas de conducta verificado, nos hablan de un incremento del riesgo procesal que, nuevamente, respalda el temperamento adoptado por la Cámara», indica el fallo.

El cura fue condenado en el año 2009 a 15 años de prisión por el delito de abuso sexual agravado y corrupción contra un menor que asistía a la Fundación Felices los Niños, que él dirigía.

Grassi cumplía una pena de prisión morigerada impuesta por el Tribunal Oral Criminal de Morón hasta que la sentencia quedara firme.

El miércoles último la Suprema Corte bonaerense, que debía dictaminar sobre todo lo actuado, ratificó la condena del juzgado de primera instancia, aunque no tiene atribuciones para resolver la prisión efectiva del sacerdote.