Corte Suprema de los Estados Unidos

La causa que llegó a la Corte Suprema de los Estados Unidos es la vinculada a la cláusula de pari passu (igualdad en el tratamiento de los acreedores) y por lo tanto aún no está en discusión elpago de 1.330 millones de dólares a los holdouts.

Tanto Griesa como la Corte de Apelaciones fallaron en contra de la Argentina y señalaron que el país incumplió el pari passu y por ende debe pagar el total de las acreencias en manos de los
demandantes.

El juicio contra los holdouts tiene una segunda etapa que es la referida al monto y la forma de pago (1.330 millones de dólares, en efectivo y en un sólo pago), tramo que aún no tiene sentencia definitiva de la Cámara de Apelaciones y por eso aún no se elevó a la Corte Suprema.

Los funcionarios argentinos manejan varios escenarios: el más optimista sugiere que la Corte Suprema decida esperar pronunciarse a que llegue a sus manos el segundo tramo de la causa con lo cuál la resolución podría estirarse hasta final de 2014.

Un escalón intermedio sería que la Corte Suprema despache nuevos requerimientos de información y demore unos meses su definición. El peor panorama sería el rechazo de tomar el caso.

En cualquiera de las primeras instancias mantendría vigencia el «stay» (medida cautelar) que frena posibles órdenes de embargo y permite que el país continúe realizando sus pagos de deuda en forma regular.

Si la Corte Suprema se pronunciara por desechar la apelación argentina, el país correría el riesgo de caer en lo que se denomina «defalut técnico» o sea, con voluntad de pago, pero con los
canales financieros para hacerlo bloqueados.

Para lograr la adhesión del tribunal norteamericano, el Gobierno nacional apuró la sanción de una ley que suspendió la vigencia de la Ley Cerrojo y reabrió el canje de deuda sin fecha de cierre.

De esta forma se pretende mostrar a los magistrados que la Argentina tiene intenciones de pagar sus deuda, pero bajo las mismas condiciones de las reestructuraciones realizadas en 2005 y 2010.