monseñor Pietro Parolín

El nuevo Secretario de Estado monseñor Pietro Parolín, de 58 años, abandonó el hospital central de Padua, en la región Véneto, donde fue sometido a una operación en el hígado “de exploración” y convalece desde ayer en la casa de su familia en Schiavon, un pueblo cerca de Vicenza. El Vaticano mantiene un silencio hermético con respecto a su estado de salud, que suscita preocupaciones a Francisco por los contragolpes que podría causar en los delicados equilibrios internos en la Curia Romana si el “primer ministro” del Papa no se restableciera completamente.

Monseñor Parolín es una de las figuras claves que eligió Jorge Bergoglio para su “reforma radical” del gobierno central de la Iglesia, atravesado con una lucha de facciones y escándalos crecientes durante el pontificado de su predecesor Benedicto XVI.

Una comisión de ocho cardenales estudia con el Papa la renovación de la Curia. La comisión, llamada “C8”, en alusión al “G8” de las principales naciones industrializadas, se encontró tres días con el Papa argentino en el Vaticano a comienzos de este mes y se estudiaron numerosas iniciativas.

Los cardenales del “consejo de la corona”, que representan a los cinco continentes y que coordina el poderoso purpurado hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, volverán a reunirse aquí en diciembre para seguir adelante con los proyectos de reformas.

Desde que fue elegido, el 13 de marzo, Francisco proyectaba nombrar a monseñor Parolín como sucesor del discutido cardenal Tarcisio Bertone al frente de la Curia Romana. Pero el martes 15, cuando se realizó la ceremonia del cambio de guardia, para sorpresa de todos el nuevo Secretario no estaba presente y asumió “in absencia”. El Papa explicó con una sonrisa forzada que Parolín debía sufrir una “pequeña intervención quirúrgica” pero que en dos semanas asumiría a pleno sus nuevas funciones. En realidad monseñor Pietro Parolín había viajado a Schiavon donde se realizó una fiesta de mil familiares, amigos y vecinos para festejar su nombramiento.

Pero el hasta entonces nuncio (embajador del Papa) en Venezuela, cargo que asumió en 2009, sufría dolores que le aconsejaron un chequeo médico en el hospital principal de Padua. Los análisis revelaron “anomalías” que obligaron a internrlo en el departamento de Cirugía Hepatobiliar, dcuyo director es el profesor Umberto Cillo, una eminencia en el campo de los transplantes de hígado. Los especialistas decidieron hacer una intervención quirúrgica de “exploración” para saber con exactitud de que se trataba.

El resultado no es conocido y los médicos de la estructura sanitaria mantienen un total silencio. Se sabe que el Papa habló al menos dos veces por teléfono con monseñor Parolín para saber cuales eran sus condiciones y confortarlo espiritualmente.

El Vaticano y especialmente el Papa han seguido en este caso una línea contraria a la que adoptó Juan Pablo II, que hizo informar siempre cuales eran los males de salud que lo aquejaban. Se prefirió la reserva absoluta, “sobre todo porque no se sabía que era lo que padecía realmente monseñor Parolín”, según informó a Clarín una fuente interna.

En el Vaticano insisten en que apenas supere la convalescencia el nuevo Secretario de Estado volverá aquí y comenzará a trabajar. Le espera una compleja negociación diplomática con China, un tema del cual es experto.

Clarin.com