instituto b. rivadavia

El hecho ocurrió alrededor de las 8:15 de hoy en un aula de quinto año del Instituto Bernardino Rivadavia de Pontevedra, de esa localidad del partido de Merlo, al oeste del Gran Buenos Aires, donde el joven ingresó en silencio y, sin mediar palabra, efectuó tres disparos.

Pese a que las autoridades de la escuela, del municipio y de la policía negaron el vínculo del episodio con un supuesto caso de bullying, algunos padres y alumnos del establecimiento los desmintieron.

En efecto, tras el incidente hubo una reunión entre las autoridades del área educativa de Merlo y los compañeros de grado, de la que también participaron algunos padres. Uno de ellos grabó la conversación.

Allí se puede escuchar a varios padres quejarse de la falta de respuesta de los directivos del colegio, que estaban al tanto de la situación. «Este chico hace dos años que viene teniendo problemas. Está sufriendo bullying. Hay chicos de sexto año que le bajan el pantalón, le pegan cachetazos. Mi hijo es compañero y fue a advertirles que se iban a agarrar a trompadas», contó uno de los presentes.

«¿Qué hay de cierto?, porque me enteré por los chicos que hay un chico que le baja los pantalones al que disparó, pero no se le hace nada porque es hijo de una representante legal del colegio«, preguntó otro.

Una alumna responsabilizó directamente a la directora. «Yo vine a hablar con Norma meses atrás. Le dije si podían hacer algo y me dijo que estaban tratando el tema. Todos sabíamos que iba a hacer algo. Si no era hoy, iba a ser el año que viene, pero lo iba a hacer…», contó. «Él mismo venía diciendo ‘los voy a matar a todos'», completó otra chica.

En efecto, el joven supuestamente ya había llevado cuchillos al colegio «para defenderse de los de sexto».

Mientras, los directivos del establecimiento convocaron a los padres del adolescente, que fueron trasladados a la comisaría quinta de Merlo, en donde está alojado su hijo y hasta donde llegó un representante del Foro Juvenil Penal de Morón.

«Hubo episodios de violencia verbal contra los maestros en el último tiempo e incluso el viernes pasado pateó un banco», señaló Maximiliano Steinhardt, miembro de la comisión directiva de la institución, buscando poner la lupa sobre la conducta del menor.

El secretario de Educación del Municipio de Merlo, Adrián Outeda, también negó la versión del bullying. Lo mismo hizo el jefe departamental de Merlo, comisario Hugo Santillán, quien a su vez fue aún más lejos en la demonización del joven: negó el hostigamiento y dijo que el chico creía que «la estufa estaba poseída por el demonio» y que a veces cuando algo no le salía «rompía las hojas». Todo, según dijo que le dijo la madre.