Campaña River-Boca 2013

Hace casi un año atrás Ramón Díaz y Carlos Bianchi asumían su tercera etapa como entrenadores de River y de Boca respectivamente, con el aura intacta, reluciente, que se habían ganado tras convertirse cada uno en los técnicos más ganadores de la historia de los clubes más grandes de la Argentina, en los que asumían por tercera vez.

En los 10 años, 6 meses y 11 días que pasaron desde el 19 de mayo de 2002, cuando Ramón dirigió en River su último partido antes del regreso (se fue siendo campeón del Torneo Clausura pero José María Aguilar no le renovó su contrato), el club ganó apenas tres títulos, todos locales, y sufrió el golpe más grande de su historia cuando el 26 de junio de 2011 sufrió el descenso al Nacional B, entre tantas otras vivencias, la mayoría frustrantes.

En el medio pasaron 13 técnicos pero ninguno supo hacerle sombra y entonces Daniel Passarella, el presidente que dos años antes había optado por Ángel Cappa cuando todos pedían al riojano, se vio obligado a llamarlo para limpiar su imagen.

El 30 de noviembre de 2012, cuando se oficializó la vuelta, Ramón declaró: «Es un día muy especial para mí, quería volver a este club. Vamos a tratar de hacer las cosas bien para que todo funcione. Veo que los hinchas están muy entusiasmados por mi vuelta, creo que River tiene que cambiar de mentalidad inmediatamente, vamos a intentar hacer eso y que sea el equipo ganador que todos queremos. Siempre vamos a tratar de ser protagonistas. Quiero un equipo agresivo, con mucho ritmo, de ataque. En River todo lo que jugás lo tenés que ganar, aunque no estés peleando el campeonato».

Poco después, el 19 de diciembre de 2012, cuando habían pasado 8 años 5 meses y 18 días desde su último partido en Boca, Carlos Bianchi asumía como entrenador del club por tercera vez, luego de una transición traumática también para el «Xeneize» que nunca pudo suplir la ausencia del «Virrey».

Boca había ganado nueve títulos en su ausencia (4 locales, 5 internacionales) y vio pasar la misma cantidad de técnicos entre oficiales e interinos, pero la sombra de Bianchi siempre sobrevolaba en la Bombonera, adonde volvió como manager pero el hincha quería otra cosa y fue por ella hasta que lo consiguió cuando en el último partido del Torneo Inicial 2012 clamó en el estadio por la vuelta del «Virrey» pese a que Boca tenía todo arreglado para la continuidad de Julio Falcioni.

Finalmente, el 19 de diciembre de 2012 se produjo el regreso y Bianchi declaró: «Me da placer volver a Boca, es la tercera vez, sé todo lo que dejaba volviendo a trabajar, eso era lo que más me molestaba porque tenía que dejar de ser propietario de mi tiempo y alquilárselo a un club, en este caso Boca, donde he firmado por tres años, sabiendo que acá los resultados son la exigencia pura, pero estaremos dispuestos a dedicarnos a trabajar para que Boca Juniors pueda estar entre los mejores clubes de Argentina y de América».

River y Boca habían obrado el milagro, se ilusionaban con que sus técnicos más emblemáticos reeditaran sus mejores épocas pero no… no habrá copas que levantar al final de un año que soñaron glorioso pero que se irá sin títulos para ambos.

Nunca quedaron tan claras como en este año las responsabilidades de un fracaso deportivo: Ramón Díaz y Carlos Bianchi fueron sin duda los máximos responsables de los traspiés de River y de Boca tanto en el órden doméstico como en el internacional.
Ninguno acertó con los refuerzos, tampoco con el equipo ideal. El segundo puesto de River en el Torneo Final 2013 fue sólo un espejismo; poco de racional tuvo que un equipo con tan poco fútbol pudiese haber terminado como subcampeón. El actual torneo puso cada cosa en su lugar y el equipo naufraga por el 17° puesto de la tabla a dos fechas del final de un campeonato que forma parte de un pésimo semestre en el que Ramón Díaz utilizó 22 formaciones distintas en 23 partidos, quedó eliminado en primera ronda de la Copa Argentina ante un equipo de la Primera B Metropolitana y en cuartos de final de la Sudamericana ante Lanús en una llave en la que fue bochornosamente superado.
En la primera parte del año, Boca se dedicó a la Copa Libertadores de la que se fue en cuartos de final y en el torneo local terminó anteúltimo: fue el peor de su historia. Se decía a mitad de año que ya no había margen de error porque el club quería jugar la Copa Libertadores 2014 y para eso debía ser campeón del vigente torneo en el que, a dos fechas del final, se ubica sexto. La lógica de sus seis derrotas indicaría que ya no debería tener opciones de pelear por el torneo pero en el fútbol esa variable no cuenta y los números le dan una mínima esperanza, aunque el tren ya parece haber pasado.

En lo que va del año Boca sufrió 56 lesiones producto de lo que la CD evalúa como consecuencia de una mala preparación física. En las 17 fechas que se llevan disputadas del torneo Bianchi usó 14 formaciones distintas y 26 jugadores, síntoma del desconcierto de un equipo que, por la talla de sus individualidades (Gago y Riquelme, sólo por mencionar dos), debería haber mostrado mucho más.

Ramón y Bianchi, los técnicos más ganadores de la historia de River y de Boca, comenzaron el año con el lastre de su rica historia y se calzaron la ropa de salvadores. El año pasó y ninguno pudo -ni supo- cómo era aquello que antes tan fácil se lograba. Los ídolos ya no ganan con el nombre y los cuestionamientos dejan a ambos sin margen de error para lo que viene.

 

Infobae