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En los últimos diez días usurparon 134 viviendas de barrios en construcción pertenecientes al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). Desde el pasado fin de semana largo, grupos de familias tomaron módulos habitacionales en diferentes sectores de la ciudad Capital.
En promedio son alrededor de 400 las personas, entre niños y adultos, que permanecen desde hace más de siete días ocupando ilegalmente de los espacios.
Hasta ayer se habían tomado seis barrios. Las condiciones de los mismos son diferentes, ya que las obras se encuentran en distintos estados de avance dado el abandono de las empresas constructoras (en la mayoría de los casos por la falta de pago de los organismos gubernamentales) ante la imposibilidad de efectivizar los salarios de los trabajadores.
Las empresas contratadas para la construcción de las viviendas, en su mayoría, realizaron las presentaciones ante la Justicia, mediante las cuales ponen en conocimiento de la ocupación ilegal de los espacios a su cargo. El desalojo debería ser el paso próximo a realizar pero, en la mayoría de las veces, esto no ocurre.
Las familias que ocupan las viviendas pertenecen a distintos barrios de la periferia capitalina, aducen hacinamiento, falta de dinero para abonar alquileres y necesidades habitacionales para el grupo que la conforma. En su mayoría, las ocupaciones son iniciadas por grupos armados, compuestos por madres solteras, raras veces acompañadas por su pareja. En su totalidad cuentan con más de dos niños a su cargo.
La tarde-noche suele ser el momento elegido para la ejecución de la usurpación: “Es el momento en que los vecinos menos te ven; lo importante es que la policía no advierta lo que hacemos porque ahí se complica”, confiesan.
Para la permanencia en las casas tomadas, las personas sólo trasladan elementos indispensables: sillas, un colchón y alguna herramienta para limpiar los alrededores; posteriormente, y según se presente la situación, llevan más pertenencias.