Sospechoso. Hernández

La Fiscal ordenó durante la mañana de hoy la captura del sujeto sindicado como el asesino de la menor de 13 años. Además se habría solicitado la difusión de su fotografía para lograr dar con el paradero del sujeto que se encuentra prófugo.

El cuerpo de la menor de tan solo 13 años, fue encontrado por trabajadores de una empresa dedicada al mantenimiento de la ruta 60 bajo una alcantarilla que atraviesa la ruta nacional Nº 60. Precisamente en el kilómetro 1388, donde queda el paraje de Guanchín, distante a unos 20 kilómetros de Fiambalá.

Su mamá la había mandado a hacer las compras el sábado aproximadamente a las 10 de la mañana, pero la joven no regresó a su casa y al consultar luego en el negocio, le dijeron que no había llegado al mismo.
Las pericias realizadas al cuerpo de Keyla, confirmaron que fue violada y asesinada el mismo día en que se reportó su desaparición.

La fiscal Álvarez libro la orden de detención de Manuel Hernández, principal sospechoso de asesinar a la joven. Hernández, alias «manolo», fue detenido el domingo en horas de la siesta, pero recupero su libertad a las pocas horas.

Según trascendió, el hombre se encontraba en Tinogasta entrevistándose con un reconocido abogado del medio, al momento de enterarse del hallazgo del cuerpo de la víctima, momento en que tanto el abogado como sus familiares, entre ellos un hermano que lo acompañaba, perdieron todo contacto con él.

La justicia ordenó allanamientos en su vivienda, ubicada a unos 100 metros del humilde domicilio de los Reinoso, en el barrio Entre Ríos. Los uniformados irrumpieron en busca de huellas dactilares, cabellos, manchas de sangre y prendas de vestir. Los resultados de los elementos buscados se manejan bajo estricta reserva por parte de la justicia.

Del sospechoso, que fue señalado a los investigadores desde el entorno de la niña, se pudo conocer que es una persona adulta oriunda de Fiambalá, pero que vivió durante dos décadas en la localidad riojana de Aimogasta, lugar donde también se realizaron múltiples allanamientos con resultados negativos.

Hernández recientemente había vuelto a su lugar de origen y había entablado una relación de confianza y amistad con la menor. Agravando la situación, trascendió que el hombre hacía subir a Keyla a su vehículo para llevarla o traerla de sus clases de educación física, un recorrido de unas 15 cuadras de distancia desde su hogar.