Lucio Álvarez

“Ya hemos visto que el rally no lo gana el más rápido sino que el que hace mejor las cosas. El Dakar es una guerra y cuando digo guerra me refiero a una batalla de estrategias”, subrayó el sanrafaelino, quien debutó con un 15º en 2011; se quedó con el quinto lugar en 2012 y cruzó la meta décimo en la pasada edición después de los inconvenientes que sorteó en Perú.

En esa línea, Álvarez admite que la carrera fundamental es contra uno mismo y con las metas que se impone en cada una de las etapas y con el resultado final que se propone para cada Dakar.

“Corro contra mí. En mi primer Dakar, con Toyota, me propuse terminar entre los cinco primeros y terminé quinto, el año pasado después de romper en Perú puse como objetivo terminar décimos y así terminamos”, recordó.

Más allá de las estrategias y la muñeca, el cuyano reconoce que la suerte es un factor importante y en su caso fue clave para estar hoy al volante de una Ranger desarrollada por Ford Racing International junto a Ford South África Motors y estar dentro del pelotón de pilotos “profesionales” del rally.

“Ya hemos visto que el rally no lo gana el más rápido sino que el que hace mejor las cosas. El Dakar es una guerra y cuando digo guerra me refiero a una batalla de estrategias”

Álvarez rememora que en 2011, cuando corrió su primer Dakar con Subaru, tuvo “mucha suerte” porque terminó 15º y antes siete pilotos habían tratado sin éxito cruzar la meta con esa máquina japonesa.

Si bien este será su primer Dakar con la Ranger, Álvarez y su copiloto, Ronnie Graue, no escatiman a la hora de imponerse como meta llegar quintos.
“El equipo nos pidió que simplemente llegáramos, que termináramos el rally, pero nosotros creemos que podemos estar quintos”, disparó Álvarez.

La dupla mendocina que durante 2013 hizo pruebas en África, el desierto de Namibia y en las dunas del Nihuil con el nuevo vehículo se manifestó optimista con los resultados y por cómo “desarrollaron la camioneta a su gusto”.

Y a juzgar por sus palabras, la de sus colegas y la de los propios de directores de la competencia, los franceses Etienne Lavigne y David Castera, el Dakar Argentina-Bolivia-Chile será muy duro, tal vez el más exigente de los que se han disputado hasta ahora en Sudamérica.

“Vamos a tener un Dakar muy difícil, tal vez el más complicado en donde después del día de descanso en Salta se van a combinar tramos con mucha piedra, especiales muy largos con dunas incluidas. Va a ser un cóctel explosivo”, coincidió la dupla mendocina.