Ariel Sharon

Israel despidió los restos de su jefe de guerra y ex primer ministro Ariel Sharon, «héroe» popular en su país. «Arik» (diminutivo de Ariel) fue enterrado, con honores militares, y en medio de un amplio operativo de seguridad, en su rancho familiar del sur de Israel.

De esta manera, el gobierno israelí cumplió con la voluntad del general Sharon, quien había expresado su deseo de reposar al lado de su segunda esposa Lily. Sus dos hijos, Gilad y Omri, y el jefe del Estado Mayor, Benny Gantz, pronunciaron los elogios fúnebres.

Dada la proximidad de Gaza, controlada por el movimiento islamista palestino Hamas, la policía israelí mandó refuerzos al sur de Israel, donde se desplegaron baterías del sistema antimisiles móvil Iron Dome (Cúpula de hierro).

Previo al entierro, le rindieron un homenaje nacional en el Parlamento israelí, en Jerusalén, en presencia de autoridades del Estado y delegaciones extranjeras.

El primer homenaje oficial de la jornada tuvo lugar en la plaza frente al Parlamento, y empezó con cantos religiosos tradicionales.

«La tierra de la que viniste te abraza con los cálidos brazos de la historia de nuestra nación, a la que añadiste un capítulo inolvidable«, dijo el presidente israelí Shimon Peres en la ceremonia retransmitida en directo por televisión.

Durante el homenaje se destacaron las presencias del vicepresidente estadounidense, Joe Biden; el ex primer ministro británico, Tony Blair, emisario del Cuarteto para Cercano Oriente; y el ministro alemán de Relaciones Exteriores, que se encuentra en visita oficial en Israel. La mayoría de los países ha enviado representantes subalternos.

Biden afirmó que Sharon tenía una estrella que le mostraba el camino. «Como los verdaderos líderes, no se apartó de su camino, que consistía en garantizar la supervivencia de Israel«, aseguró el vicepresidente de los EEUU.

El fallecimiento ocurrido el sábado, a los 85 años de edad y tras pasar ocho en estado de coma, ha sumido a Israel en una atmósfera de duelo nacional.

Unos 20.000 israelíes de todas las condiciones desfilaron el domingo delante del féretro expuesto en el exterior del Parlamento. Muchos recordaban con añoranza el carisma y la bravura del undécimo jefe de Gobierno de Israel.

«Nunca conocí a ‘Arik’ personalmente, sí como dirigente, uno de los últimos que quedaban en Israel«, dijo Meir Gavron, de 56 años y que acudió desde Ramat Gan, cerca de Tel Aviv. «Me identificaba mucho con el hombre«.