p. Francisco

El Sumo Pontífice recibió este lunes a los embajadores acreditados ante la Santa Sede para el tradicional mensaje de felicitación del año, y en su discurso repasó los actuales conflictos y problemas sociales del planeta.

Al siempre polémico tema del aborto lo introdujo Francisco en uno de los pasajes de su amplio discurso en el que se refería a los sufrimientos de los niños y a la cultura del «descarte», tanto de alimentos como de las personas.

El Papa afirmó que «la paz además se ve herida por cualquier negación de la dignidad humana, sobre todo por la imposibilidad de alimentarse de modo suficiente». Y sobre esto agregó que las principales víctimas de la hambruna son «sobre todo los niños», y que «no nos pueden dejar indiferentes los rostros» de éstos.

El ex arzobispo de Buenos Aires volvió a denunciar «la cantidad de alimento que se desperdicia cada día en muchas partes del mundo, inmersas en la que he definido en varias ocasiones como la cultura del descarte».

Además añadió: «Por desgracia, objeto de descarte no es sólo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres humanos, que vienen descartados como si fueran cosas no necesarias».

«Por ejemplo, suscita horror sólo el pensar en los niños que no podrán ver nunca la luz, víctimas del aborto, o en los que son utilizados como soldados, violentados o asesinados en los conflictos armados, o hechos objeto de la trata de personas, esa tremenda forma de esclavitud y que es un delito contra la humanidad», dijo el Sumo Pontífice.

Jorge Bergoglio había expresado el rechazo al aborto por parte de la Iglesia en su primer exhortación apostólica, publicada el 26 de noviembre. Aunque al mismo tiempo le había pedido a la Iglesia «acompañar» a las mujeres que recurrieron a esta práctica empujadas por situaciones duras, como por ejemplo una violación o la pobreza extrema.

 

Paz en Siria

Pero además de hablar sobre el aborto, Francisco expresó sus mejores deseos para que la Conferencia internacional Ginebra 2, convocada para el próximo 22 de enero, «marque el comienzo del deseado camino de pacificación» en Siria.

El Papa también citó las «dificultades políticas en el Líbano y Egipto», anheló que terminen con éxito las negociaciones entre israelíes y palestinos, y señaló con satisfacción «los significativos progresos realizados en el diálogo entre Irán y el Grupo 5+1 sobre la cuestión nuclear».

Sobre el conflicto en Siria, Bergoglio aseveró que «imprescindible que se respete plenamente el derecho humanitario», porque «no se puede aceptar que se golpee a la población civil inerme, sobre todo a los niños».

En este sentido, instó a la comunidad internacional a «facilitar y garantizar, de la mejor manera posible, la necesaria y urgente asistencia a gran parte de la población. Esto sin olvidar el encomiable esfuerzo de aquellos países, sobre todo el Líbano y Jordania, que con generosidad han acogido en sus territorios a numerosos refugiados sirios».