Gol Juan Sánchez Miño Boca 1 River 0

 River y Boca no se sacaron ventajas en el primer duelo del año que, pese a ser amistoso, se jugó con máxima tensión con un expulsado por lado, un gol polémico, dos técnicos al borde del colapso en un año difícil y un cierre de partido con una sobre reacción del jugador estrella del «Millonario», Fernando Cavenaghi.
Como nota destacada, la imagen previa al comienzo de partido, con Rodolfo D’Onofrio y Daniel Angelici sentados uno al lado del otro, dejó como conclusión un mensaje de que en el fútbol argentino la convivencia es posible con el solo hecho de que haya voluntad. Los presidentes de River y Boca, juntos, fue una buena decisión de ambos en el objetivo de pacificar el deporte.
Los presidente de Boca, Daniel Angelici, y de River, Rodolfo D’Onofrio, vieron el partido junto al gobernador Daniel Scioli
Luego, el partido, el esperado encuentro entre los dos clubes más grandes de la Argentina que en las tribunas estuvieron acompañados por el fervor de miles de hinchas de cada lado.
Boca abrió el partido temprano, antes de los 20 minutos, con un golazo de Juan Sánchez Miño de tiro libre. La ejecución fue excelente y contó, además, con la tardía reacción de Marcelo Barovero quien alcanzó a tocar la pelota pero la falta de decisión le impidió evitar el 1 a 0 para los de Carlos Bianchi.
El técnico de Boca se mostró tranquilo durante casi todo el partido tanto como Ramón Díaz. Se vieron alterados en momentos puntuales, como cuando el «Virrey» salió a reclamar la expulsión de Daniel Díaz a los 46 minutos del primer tiempo por un exceso verbal, y como cuando el riojano le reclamaba a los suyos actitud para ir a buscar el partido cuando ya estaban con un jugador más.
Y antes del final del primer tiempo, llegó la tranquilidad para River cuando el ex Boca Jonathan Maidana marcó tras empujar una pelota ante el achique de Agustín Orión a quien terminó golpeando tras la definición y que provocó el reclamo de jugadores y técnicos del «Xeneize» ante lo que consideraban como infracción previa al gol pero el árbitro Germán Delfino convalidó el 1 a 1.
Ambos entrenadores contuvieron la calma pero la tensión que les generaba la voluntad de ganar el partido era evidente. Miradas profundas desde el banco de suplentes pensando en dar en la tecla con un cambio, analizando movimientos, apretando el puño en algún avance en el comienzo de un año que será clave para los dos, en la misma medida, para seguir en sus cargos luego de un 2013 frustrante en la carrera de cada uno.
El partido dejó lugar también para los «lujos»: un taco de Emmanuel Giggliotti en una buena jugada colectiva de Boca pudo haber terminado en gol de Fernando Gago pero el disparo del volante se fue alto. Luego, Teófilo Gutiérrez demostró su excelente visión del juego al habilitar de la misma manera a Fernando Cavenaghi, quien tampoco estuvo justo en la definición. Y en el marco de las maniobras destacadas queda la chilena de Manuel Lanzini a los 83 que pudo haber definido el Superclásico pero su remate fue a dar en el cuerpo de Emanuel Trípodi.
El arquero de Boca había empezado siendo Agustín Orión pero éste salió lesionado a los 33 minutos del segundo tiempo por un tirón en un aductor. Un minuto antes, el que había sido reemplazado por lesión en River fue Leonel Vangioni luego de un mal movimiento de la rodilla derecha que le impidió continuar en el partido.
Lesiones, rojas, un gol polémico, técnicos a presión, toques de lujo y un resultado final que dejó conformes a ambos. Nada mal para empezar.

Infobae