Fray Mamerto Esquiú

Como todo católico sentí una gran alegría al observar la canonización de Juan XIII y Juan Pablo II, que nuestro Papa Francisco elevó a la categoría de Santos. Como argentino y como catamarqueño fue inevitable no preguntarme ¿y nuestro venerable Esquiú, para cuándo?

Como devoto de Fray Mamerto Esquiú y conocedor de su causa de beatificación, sé que el proceso fue concluido con éxito y sólo resta un milagro para que el pastor y guía de nuestro pueblo sea beatificado. Desde el 16 de diciembre de 2006 el Padre Esquiú es Venerable, es decir que sólo falta la aprobación de un milagro para convertirse en beato y de otro para ser santificado.

La vida de Esquiú tiene méritos más que suficientes para ser venerado en los altares y el pueblo argentino anhela desde hace 131 años su santificación. Hace más de ocho décadas que distintos vicepostuladores trabajan para su beatificación. En Catamarca la Comisión Esquiú, desde hace 12 años, recorre la provincia difundiendo su vida, con el objetivo de poner al ilustre franciscano en la conciencia y en los corazones de todos los catamarqueños.

Conozco la entrega de este puñado de abnegados devotos y de su presidente, que dejó este mundo sin haber podido ver cumplido su sueño. Pero también veo diariamente la indiferencia del resto de los catamarqueños. Es por ello que me surgen una serie de preguntas, cuyas respuestas me preocupan.

¿Estamos preparados para tener un santo? Cuando llegue el ansiado momento de tener un catamarqueño en los altares, se necesitará infraestructura para recibir a miles de devotos que llegarán desde distintos puntos del país a visitar sus lugares históricos. Nuestra gente debe estar preparada para responder a las preguntas e inquietudes de los fieles que querrán profundizar sus conocimientos.

¿Para qué queremos que Esquiú sea santo? ¿Para tener un feriado más? ¿Para que algunos hagan negocio con su figura? ¿Para pasar horas hablando sobre su vida, pero sin imitarla? ¿Para que luego de que pase la euforia sólo sea recordado dos veces al año? ¿Para que los políticos compitan en hacer el mejor discurso o quién deposite la ofrenda floral más grande? ¿Para tener su retrato en los recintos donde se negocia el presente y se hipoteca el futuro del pueblo?

Esquiú es mucho más que un feriado, más que un monumento o una ofrenda floral. Fray Mamerto Esquiú es una de las más grandes personalidades de la historia argentina y un verdadero modelo de vida. Más allá del tiempo transcurrido, las palabras y las acciones de este catamarqueño virtuoso son motivo de inspiración para las nuevas generaciones. Por ello debemos profundizar en el estudio de su vida llena de significado y valorar e imitar su accionar cargado de compromiso ciudadano y de sensibilidad social.

La tarea desarrollada por Esquiú en el ámbito educativo y político fue muy importante en su época. Como sacerdote, evangelizador u obispo, como convencional constituyente o periodista; ya sea como hombre de Dios y de la Patria, Mamerto fue el hombre fundamental en el siglo XIX y es una figura imprescindible en el siglo XXI.

Por eso quiero que sea santificado; aunque conociendo su humildad, la mayor de sus virtudes, pienso que Esquiú quiere guiar a su pueblo desde el llano y no desde los altares. ¿Será por eso que su proceso de beatificación tuvo innumerables errores y retrocesos, o será porque Dios considera que su pueblo aún no está preparado para tener un santo?

Profesor Mario Daniel Vera

El Esquiú

Artículo anteriorPrimeros egresados de Educación en Contexto de Encierro
Artículo siguientePapa Francisco: La puerta de la misericordia son las llagas del Señor