escuela Las Vallas

Las Vallas es un puesto ubicado a más de 3.000 metros de altura, al noroeste de Belén, en la prepuna catamarqueña. Hasta allí habían ido en misión arqueológica el ingeniero Ariel Del Viso y el arqueólogo Sergio Álvarez, de la Dirección de Antropología de la Provincia, para realizar un relevamiento plani-altimétrico de los recintos y áreas de cultivo prehispánico existentes en la zona.

Lograron concretar el relevamiento, pero su misión no concluyó allí. Al regresar el martes 20 de mayo al mediodía a la escuela de Las Vallas, que les ofrecía albergue, se encontraron con un niño de 13 años que estaba muy dolorido del estómago, según decían sus compañeros.

“Le debe doler mucho, porque aquí los chicos no lloran”, cuentan que les decía un maestro sobre la situación del chico.

Y aunque lo estaban despachando para que volviera a su casa, Del Viso le midió la temperatura y le presionó la zona de la ingle, advirtiendo –con sus conocimientos básicos del tema- que se trataba del apéndice. De inmediato, armaron el operativo de traslado del chico hacia Belén, donde podría recibir atención médica especializada.

En Las Vallas poco más de 20 chicos asisten a la escuela, que cuenta con energía solar e internet satelital. Fue esa posibilidad de conexión vía internet más la rápida actuación de los empleados de Antropología y de otras personas que colaboraron la que permitió que Lucas recibiera atención médica a tiempo y salvara su vida.

Poco después de las 14 de ese martes frío de mayo, subido y amarrado a una camilla, Lucas fue trasladado por su papá y un baqueano montaña abajo, por caminos de herradura, hasta Pozo de Piedra. Apenas 20 km separan Las Vallas de esta localidad belicha, pero las dificultades del terreno y la falta de caminos no hacen fácil el traslado. Unas seis horas demoraron.

Mientras tanto, aprovechando la conexión satelital a internet –único medio de comunicación disponible puesto que no hay señal de celular- Del Viso se comunicaba por Facebook con familiares y amigos que dieron aviso a Belén para que estuvieran preparados para recibir la urgencia.

Ya entrada la noche, cerca de las 21, Lucas, su papá y otros baqueanos de la zona que les hacían la asistencia llegaron a Pozo de Piedra. El dolor y la inflamación ya le resultaban insoportables, pero gracias a las conexiones que habían logrado hacer Del Viso y Álvarez desde Las Vallas, una ambulancia estaba esperándolos en Pozo de Piedra para atenderlo.

Apenas llegó desde allí al hospital de Belén, Lucas fue operado de apendicitis y se recuperaba perfectamente.

Al día siguiente, cuando los técnicos de la Dirección de Antropología regresaban de su misión arqueológica, y tras haber descendido caminando por varias horas las montañas que separan Las Vallas de Pozo de Piedra pasaron a saludar al adolescente por el hospital.

El susto y el dolor habían pasado. Estaba bien, con buen semblante y recuperándose de la cirugía. Se saludaron prometiéndose un nuevo encuentro en torno a un picadito de fútbol en la canchita que tiene la escuelita de Las Vallas.

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