Mons. Luis Urbanc en Aconquija

Después de cuatro días de intensa labor pastoral, el miércoles 20 de agosto, en horas de la tarde culminó el recorrido del Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, por los pueblos que conforman el distrito de Aconquija, como parte de la visita pastoral a la parroquia San Francisco de Asís, en el departamento Andalgalá.
La jornada comenzó con visita a enfermos y ancianos en sus hogares, a quienes les dio la Unción de los Enfermos y la Eucaristía.
En el Complejo Habitacional y Deportivo Municipal Aconquija, ubicado en El Lindero, participó de un encuentro con los niños y jóvenes del distrito, que se desarrolló en un clima de fiesta y de diálogo. En la oportunidad, un grupo de 20 chicos de Alto de las Juntas comentó su experiencia misionera visitando los hogares en Charquiadero. “Fue muy linda la experiencia, porque era la primera vez que salíamos a evangelizar. Llovía, pero no nos importó y fuimos a rezar en las casas de las familias. Nos recibieron muy bien”, expresaron.
Esta vivencia de los jóvenes plantea el desafío de la misión, que marcha en sintonía con la línea pastoral de la Iglesia particular de Catamarca, que transita la Misión Diocesana Permanente, en el año dedicado a los niños y adolescentes.
La convocatoria culminó con la celebración de la Santa Misa en la que se pusieron sobre el altar las intenciones de los presentes.

Comuniones en Agua de las Palomas

El último punto del itinerario fijado para el cuarto día en Aconquija fue la capilla de San Cayetano, ubicada en la localidad de Agua de las Palomas, donde también se dieron cita familias de pequeñas poblaciones cercanas como Las Pampitas, El Espinillo y El Molle.
Vistiendo sus mejores galas, los pobladores prepararon la bienvenida, en la que María Imelda Mirabal de Rasgido manifestó que “es deseo de todos que con su mensaje, Señor Obispo, nos abra la mente y el corazón para conducirnos como verdaderos cristianos”.
En el interior del pequeño templo, el Obispo participó de una asamblea vecinal, tal como ocurrió en otros lugares, para conocer la realidad de están viviendo, y luego presidió la Santa Misa en la que tres niños recibieron por primera vez a Jesús presente en la Eucaristía.
Como corolario de esta labor misionera, se sirvió un chocolate con bollitos, y cuando el sol comenzaba a desaparecer en el paisaje montañoso, las familias emprendieron el retoro a sus hogares, reconfortados espiritualmente con el sacramento de la Reconciliación y alimentados con la Eucaristía.