Dr. Rubén Manzi

Nos disponemos a recodar-festejar un nuevo aniversario de nuestra autonomía provincial. Sin desmerecer la oportunidad para afirmar nuestra identidad y sin menospreciar la carga emotivo-tradicional que los actos recordatorios seguramente expongan, creo oportuno y prudente que nos hagamos ciertas preguntas. ¿Es real nuestra autonomía, desde el punto de vista político y económico? ¿Hemos sido capaces de ejercitar una verdadera vocación federal en nuestras decisiones como Estado provincial?
Probablemente estas preguntas lleven a formularse otra, mucho más dramática: ¿Es posible la autonomía, teniendo en cuenta la gran concentración de poder político que existe en el país? Y la pregunta complementaria: ¿Es posible la autonomía en uno de los periodos de mayor bonanza económica pero más unitario en el manejo de los recursos? (Me refiero a que la ecuación económica de la salida de la crisis fue: exportación de granos-retención, un impuesto no coparticipable).

Creo que no son buenos tiempos para el rojo federal, a pesar de los relatos épicos que exaltan la gesta de los hombres del interior que tomaron las armas o usaron su palabra para defender los intereses de sus comunidades.

No pretendo sólo responsabilizar a las políticas hegemónicas del poder central. Estoy convencido de que la mayor responsabilidad frente a nuestra endeble autonomía recae en nosotros mismos. Nadie es realmente autónomo si no tiene voluntad y proyecto para sostener la autonomía que pretende. ¿Dónde está nuestra voluntad de autonomía, si parece que el gobernar es básicamente “conseguir” cosas “de nación”? Y, ejercitando aun más la visión crítica, en una provincia con un alto índice de pobreza y una alta dependencia de sus habitantes del poder político de turno: ¿Es posible proyectar la autonomía provincial si sólo se “asiste” la pobreza y no debatimos cómo construir ciudadanía?.

Con habitantes entrampados en las prácticas clientelares y con gobiernos sin proyectos fuertes y audaces de producción y crecimiento, la autonomía parece más un gesto ritual que una realidad.

Presidente de la Coalición Cívica – Ari Catamarca
Dr. Ruben Manzi