Lucía Corpacci en el aniversario de la Declaración de la Autonomía de Catamarca

La Gobernadora Lucía Corpacci ofreció un discurso especial en el aniversario de la Declaración de la Autonomía de Catamarca, en el cual redobló su compromiso de trabajar por la provincia, y en lugar de echar culpas o sembrar divisiones, convocó a todos los catamarqueños a trabajar juntos sin mezquindades ni especulaciones.

La jefa de Estado subrayó el alto significado de la fecha, al recordar que no es un festejo del Gobierno o de un partido político. Sostuvo que se puede disentir sobre las formas de gobernar pero que las aspiraciones de una sociedad “más justa e igualitaria” no están en discusión.

Dijo que tanto el oficialismo como la oposición tienen una gran responsabilidad, y que deben responder a la demanda de la comunidad.

Lucía recordó también que recuperar Siján, Los Altos y El Rodeo es una obligación de todos, en referencia a los desastres naturales que afectaron a estas localidades, y reivindicó la necesidad de retomar el sueño minero y recuperar la fuerza productiva de la provincia.

 

El discurso completo

“Queridos catamarqueños. Hoy nos convocamos a conmemorar un aniversario más de nuestra autonomía. Quisimos hacer algo distinto, no una noche de gala, no un desfile cívico militar, sino una fiesta colectiva donde la sociedad toda participe, donde la provincia entera esté presente y comencemos todos juntos a transitar el camino del orgullo de ser catamarqueños.

Esta Catamarca construida por la memoria imborrable de nuestros pueblos originarios, presentes hoy en las manos de nuestras artesanas, en nuestra música, en nuestros agricultores, en los criadores de llamas de la Puna, en la gratitud a nuestra Pachamama construida también con sangre española que permitieron dar lugar a nuestra fe y religiosidad. De ambas corrientes, indios y españoles, no siempre de buena voluntad, no siempre con respeto; muchas veces con atropellos, se construyó esta raza criolla que fue partera o padre de la independencia. Ahí, en esa lucha por la independencia estuvieron nuestros gauchos catamarqueños, pero la Catamarca de hoy está construida también por muchos italianos, siriolibaneses, españoles y de otros países europeos que vinieron en busca de una vida mejor.

También hay miles de catamarqueños que se encuentran hoy en el sur y a quienes quiero mandarles un fraterno abrazo: sé que ellos también, ahí donde están hoy, conmemoraron la Autonomía de Catamarca.

Catamarca venera a nuestra Virgen del Valle, pero también tiene hermanos de otros credos que contribuyen día a día al crecimiento de nuestra tierra. A todos los recibe, a todos los abraza, todos constituimos esta Catamarca.

La autonomía de Catamarca, respecto a la denominada República de Tucumán, era indispensable para la subsistencia de nuestro pueblo. La autonomía es el grito de independencia que nos permite decir ‘queremos elegir nuestro gobierno’, ‘queremos decidir nuestro destino’.

La autonomía también es la independencia administrativa, pero será luego la herramienta principal para entender el crecimiento social, por eso la autonomía es hoy patrimonio de la sociedad entera.

Esa autonomía que firmaron 54 vecinos en 1821 se construye día a día con la ciudadanía en su conjunto. Autonomía constituye la decisión de un pueblo en constituirse como sociedad, donde sus miembros quieren y aspiran a ser iguales. La autonomía no es sólo un acta ni la decisión escrita, es una construcción popular, participativa, una construcción ligada al bienestar y a las posibilidades de alcanzar una vida saludable y plena.

La autonomía se nutre de salud, de educación, de trabajo, de expresiones culturales compartidas y valores simbólicos en común.

Este día nos da a todos la oportunidad de que reflexionemos sobre los desafíos que tenemos en común más allá del gobierno, porque las decisiones que tomemos siempre impactarán en el otro. Por eso debemos ser responsables y hacernos cargo de lo que somos y lo que hacemos o dejamos de hacer, teniendo en cuenta que las aspiraciones del pueblo son algo que no se negocia.

Podemos disentir en la forma, en el modo, en el cómo. Pero las legítimas aspiraciones de una sociedad más justa e igualitaria no están en discusión. Tenemos que tener solidaridad para los que aún nada tienen y la fortaleza para construir el camino que nos permita concretar los sueños aún no concretados.

Todos los catamarqueños estamos convocados y obligados a construir este presente para poder proyectar el porvenir. Cuando asumimos el gobierno estábamos plenamente conscientes de los desafíos asumidos. Pusimos nuestro mayor esfuerzo en cumplir la palabra empeñada, conscientes de la reparación integral que los catamarqueños esperaban, especialmente los más humildes y postergados: de esta ruta no me aparto ni me apartaré jamás, por mucho que cueste.

Sé que se hizo mucho, sé que falta mucho. También redoblo mi compromiso en que todo debe ser cumplido. Mientras queden hermanos excluidos nadie puede estar satisfecho.

El pueblo nos demanda a los gobernantes y también a la oposición conducta, ideas, humildad y compromiso, y un Estado siempre presente. Quienes ocupamos estos cargos tenemos muchas obligaciones que debemos cumplir.

Podemos entrar en el discurso facilista de tirar la culpa a otro, podemos hablar del acta de reparación histórica, pero esencialmente debemos labrar nosotros nuestro presente y nuestro futuro.

Los pueblos del oeste fueron abandonados por muchos de sus hijos, que abandonaron sus vides, sus nogales, su pimentón, sus aromáticas, su ganado. Por eso el Plan Agroindustrial, por eso el Plan Ganadero, para que hagamos la realidad productiva y produzcamos los que consumimos. Miles de pesos se van a otras provincias cuando ingresan la carne de Córdoba, los huevos de Santa Fe, o cuando nuestros productores venden a precio vil sus productos. Catamarca minera es otro punto a sostener, es un sueño postergado desde el siglo XIX, la salida al Pacífico requiere de la defensa de todos los catamarqueños.

El desarrollo turístico nos necesita a todos unidos. Recuperar Siján, Santa Rosa, El Rodeo, es obligación de todos, cada uno en el lugar que ocupan. Estamos próximos al bicentenario de la autonomía. Les propongo a todos: los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones sociales, las iglesias, las sociedades civiles, los marcos productivos, a todos, a todos los catamarqueños, al pueblo en general, a fortalecer la autonomía provincial sin mezquindades ni especulaciones, ni políticas ni personales. Los convoco a producir un cambio estructural de la cosa pública, comprendiendo en ello los tres poderes del Estado.

Los convoco a todos a poner ideas en el debate de un Estado presente y solidario. Debemos apostar diariamente a esta querida Catamarca, por eso cada logro en la mejora de calidad de vida de una persona, de un barrio en la mejora de servicios públicos, de un trabajador, de un hospital, de una escuela, de un logro deportivo, de un logro cultural de un catamarqueño, nos refuerza el camino aprendido hace 193 años.

No son los discursos desafiantes los que construyen y modifican la vida de los catamarqueños, son las acciones plenas de compromiso por alcanzar justicia distributiva y el desarrollo los que nos van a permitir festejar y reivindicar diariamente esta autonomía.

El pueblo nos demanda a los gobernantes y también a la oposición responsabilidad  si asumimos todos el compromiso que tenemos de defender a nuestra Catamarca el crecimiento el desarrollo será posible. Tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos, tenemos muchos motivos para querer y defender Catamarca. Por eso hoy en el día de la autonomía, queríamos que esta fuera una fiesta de todos. No es una fiesta del Gobierno, no es una fiesta de un partido político, es la fiesta de todos los catamarqueños. Por eso ¡que viva Catamarca! ¡Orgullosos de ser catamarqueños! Por Catamarca.. ¡Adelante, a no aflojar, a seguir trabajando!”.