matrimonio

En un mensaje del Papa Francisco enviado a unos 300 jueces de los tribunales eclesiásticos de América Latina, encargados de administrar la justicia interna de la Iglesia, se les pide que “no se demoren en dar una respuesta a los esposos que piden la nulidad de su matrimonio no válido”.

Así lo informó el 25 de agosto el portal Análisis Digital, del Arzobispado de Madrid (España). La Iglesia –señala el portal-, admite que el “sí, quiero” que dan los novios frente al altar puede estar viciado por alguna causa que vuelve inválido el sacramento. Para demostrar esa invalidez la ley eclesiástica prevé un proceso que no debería durar más de año y medio aunque suelen ser muchos los que se prolongan hasta diez años.

El pedido de más celeridad en los procesos de nulidad del matrimonio fue trasmitida por las máximas autoridades de la Rota Romana días atrás en la Universidad Católica Argentina (UCA) donde se realizó un curso de actualización sobre el matrimonio.

Desde Roma llegó el decano de ese tribunal, el italiano Pio Vito Pinto, y dos auditores, el español Alejandro Arellano Cedillo y el argentino Alejandro Bunge, que hasta mayo del año pasado fue decano de la Facultad de Derecho Canónico de la UCA.

En el caso de Argentina, la Conferencia Episcopal dijo que entre 2003 y 2013 ingresaron en el Tribunal eclesiástico nacional 1926 pedidos de nulidad, de las cuales recibió respuesta favorable el 88 por ciento (1.689). Es decir que, analizados los fundamentos y las pruebas presentados en dos instancias, dos tribunales diferentes coincidieron en que el sacramento en cuestión “nunca existió” o “fue inválido”. Del resto, los casos en los que no tuvieron doble sentencia conforme, no se sabe cómo terminaron. La apelación a la Rota Romana, tercera instancia, es opcional y la causa no vuelve al país.

Esta cantidad de pedidos de nulidad “en proporción a la de matrimonios que celebraron el casamiento en la Iglesia y que luego se separaron es muy baja”, afirma en el diario “La Nación” el P. Mauricio Landra, actual decano de la Facultad de Derecho Canónico de la UCA. Aunque aclara que “no todo matrimonio celebrado y que luego no se puede vivir es inválido”. El sacerdote invita a que “si hay una separación sin miras de reconciliación hay que preguntarse si ese sacramento fue válido o no”.

Según Análisis Digital, en el Sínodo sobre la Familia que se iniciará en octubre próximo se podrían analizar propuestas para abreviar los plazos del procedimiento judicial de las nulidades. Una de ellas es la eliminación de la segunda instancia. Entre las sugerencias dadas en el curso en la UCA se repitió la necesidad de buscar justicia sin olvidar la caridad y misericordia en el trato con quienes preguntan a la Iglesia si su matrimonio fue válido o no.

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