bebes

¿Qué hay en los ojos de un bebé que hace que incluso el más cascarrabias de los individuos sonreírle? Y no son sólo pasa con los bebés humanos, animales bebé, provocan un “AAW” de sus admiradores (todos nosotros).

Mucho antes de que diga la primera palabra el bebé habrá transmitido miles de pequeños mensajes con las manos fia expresión de su cara. Este idioma mímico es instinto de protección. Y no sólo alerta y enternece a papá y mamá, sino a todos los adultos. ¿Cuál es la clave de esa irresistible seducción? Parece que entran en juego varios factores. ¿Cuál es el secreto del irresistible atractivo de los bebés? ¿Qué señales emiten,  que no podemos resistir la tentación de alzarlos y abrazarlos?

Y no sólo nos ocurre a los padres; cualquier persona adulta que se acerque a la cuna de un bebé terminará esbozando una sonrisa o haciendo muecas. Según los etólogos, este atractivo irresistible de los bebés constituye uno de los inventos más geniales de la naturaleza: los pequeños e indefensos cachorros, tanto humanos como del reino animal, tienen unos rasgos característicos y emiten unas señales concretas que despiertan el instinto de protección y el cariño en los adultos.

Konrad Lorenz, famoso investigador del comportamiento, habla de un esquema infantil, incluyendo también en él los brazos y piernas tan redondos, cortos y arqueados, que tanta ternura nos inspiran.

Muchas de las figuras de los dibujos animados están inspiradas en este esquema, y quizás parte de su éxito se deba precisamente a ello. Porque también los niños sienten predilección por los bebés: más o menos hasta que inician la etapa escolar, un bebé les llama más la atención que un adulto.

Entre los seis y los doce años esta preferencia se invierte, pero con el comienzo de la pubertad, en las niñas y un poco después en los varones, despierta de nuevo una ternura especial hacia los bebés. Los especialistas aseguran que a esta edad se inicia la identificación con el futuro papel de padres. Esa primera fascinación cautivadora que nos inspiran las facciones de un bebé no decrece con el paso de los meses; por el contrario, va en aumento a medida que su mímica se perfecciona y es cada vez  más expresiva.