INVAP

El lanzamiento del ARSAT 1 fue seguido con atención y hasta con nervios por un gran número de catamarqueños.
La cuenta regresiva, la salida del cohete Ariane 5 desde la estación de lanzamiento de la Guyana Francesa, el festejo de los técnicos y de los funcionarios nacionales por un logro argentino, sin embargo resultaba algo lejano (y hasta por qué no ajeno) para los provincianos.
Pero las potencialidades de este satélite que fue construido en el país, con la participación de científicos, técnicos y empresas nacionales, también tiene algo para los catamarqueños, que puede significar un gran avance y un gran logro para quienes, en particular, están más lejos de los centros poblados.
Desde su oficina en la ciudad de Bariloche, Río Negro, Campenni describió que el satélite argentino permitirá llegar a los lugares donde ningún otro medio llega.
«El satélite está dentro del plan general de comunicaciones del país y a su vez está dentro de un programa que se denomina Argentina Conectada, que dirige el ministerio de Planificación Federal, y que implementa a través de ARSAT, que es el brazo ejecutor de esta sociedad anónima que pertenece al Estado, las políticas de comunicaciones en el país. Una distinta de la satelital es la extensión de la red de fibra óptica. El satélite viene a cubrir todas las áreas en las que el instrumento físico, el cable, no llega», explicó el integrante de la gerencia de INVAP.
Justamente el déficit en las comunicaciones hacia dentro del territorio provincial constituyen una deuda notable para todos los niveles de Gobierno. Hay extensos territorios, en particular de la zona de la puna provincial (muy promocionados, sin embargo, turísticamente) en los que es imposible contar con un acceso de comunicación, tanto para cuestiones de emergencia, como para salvar situaciones sanitarias o educativas.
Esta brecha, interpretó Campenni, va a ser más corta cuando comiencen a utilizarse todas las potencialidades del satélite.
«Por tratarse de un satélite operado por el Estado, se puede combinar el objetivo social de darle cobertura a las zonas que no son comercialmente rentables, pero que van a garantizar la igualdad en el acceso a las comunicaciones. Ahora se está llegando a estos lugares con Internet y señal de TV a las escuelas rurales. Y me imagino que Catamarca, por su geografía, tiene zonas a las que no llegan las comunicaciones convencionales, donde no llega la fibra óptica o la electricidad», describió.
Antes esta situación se cubría con el alquiler de señales y tiempo de satélites a los que la Argentina tenía acceso.
El ARSAT representa ahora una posibilidad de mejor acceso a las comunicaciones para todos los catamarqueños que no cuentan con otra alternativa para ver, descubrir y conocer.
 La soberanía tecnológica
Campenni tiene claro que la espectacularidad del lanzamiento del ARSAT 1 no es la culminación, sino más bien el inicio.
«La posibilidad de concretar el lanzamiento del satélite tiene un impacto real, en lo que representa el proyecto que es ponerlo en órbita y por el desarrollo de los otros dos que saldrán después. Pero también en lo que respecta como un desafío para técnicos, para las empresas argentinas, en el plano del desarrollo tecnológico. En el proceso para satisfacer esta necesidad específica para el país, tiene un enorme valor agregado», remarcó.
«Al aportar los técnicos, las empresas, las PyMES que participaron de este proyecto, todos crecemos en capacidades que luego generan un derrame a otras industrias, que generan una transformación muy fuerte de las capacidades y las competencias tecnológicas de los científicos y los técnicos», reflexionó.
Fuente: Ancasti