Papa Francisco - Bandera Argentina

La Iglesia “la hace Jesús”, que no mira el pecado del hombre sino su corazón. Es la reflexión del Papa Francisco en la homilía de la Misa celebrada el martes 28 de octubre, en la Casa Santa Marta. Que los cristianos, ha exhortado el Papa, se sientan parte de la Iglesia, sin quedarse en la entrada.

El “trabajo” lo hizo Jesús hace dos mil años, cuando escogió doce columnas sobre las que construir la Iglesia y poniéndose a sí mismo como “base” y “piedra angular”. Después, esa Iglesia la abrió para todos, sin distinción, porque a Cristo le importa amar y curar los corazones, no midiendo los pecados.

El Papa Francisco reflexionó en paralelo sobre le Evangelio del día, que cuenta el nacimiento de la Iglesia con la llamada de los Apóstoles y sobre la lectura de Pablo, que describe a la Iglesia como un edificio que crece “bien ordenado” sobre sus cimientos.

En especial, el Papa llamó la atención sobre las acciones que describen la fundación de la Iglesia. Jesús que se retira en oración, después desciende, va a los discípulos, elige doce y contemporáneamente acoge y cura al que lo busca aunque solo sea para tocarlo.

“Jesús reza, Jesús llama, Jesús elige, Jesús envía a los discípulos, Jesús cura a la multitud. Dentro de este tempo, este Jesús que es la piedra angular, hace todo este trabajo: es Él el que lleva adelante la Iglesia de esta forma”, dijo.

“Como decía Pablo, esta Iglesia se edifica sobre el cimiento de los Apóstoles. Esto es lo que Él quería: eligió a doce. Todos pecadores, todos. Judas no era el más pecador: no sé quién fue de ellos el más pecador… Judas, pobrecillo, es el que se cerró al amor y por eso se convirtió en traidor. Pero todos escaparon en los momentos difíciles de la Pasión y dejaron solo a Jesús. Todos son pecadores. Pero Él fue quien eligió”, reflexionó Francisco.

Jesús, dijo un poco antes Papa Francisco citando a San Pablo, nos quiere “dentro” de la Iglesia no como huéspedes o extranjeros, sino “con el derecho de ciudadanos”. En la Iglesia, insiste, “no estamos de paso, nos enraizamos allí, nuestra vida está allí”.

“Nosotros somos ciudadanos, conciudadanos de esta Iglesia –aseguró-. Si nosotros no entramos en este templo y formamos parte de esta construcción para que el Espíritu Santo habite en nosotros, nosotros NO estamos en la Iglesia. Nos quedamos en la puerta y miramos: ‘Qué bello, sí, esto es bello…’. Cristianos que no van más allá de la entrada de la Iglesia, que están allí, en la puerta… ‘Sí, soy católico, pero no demasiado’”.

Un modo de actuar, este, que no tiene sentido con respecto al amor y la misericordia total que Jesús nutre para cada uno de nosotros, advirtió el Papa. La demostración está en la actitud de Cristo frente a Pedro, al que puso a la cabeza de la Iglesia. Aunque la primera columna traiciona a Jesús, Jesús responde perdonándole y conservándole en su lugar.

“A Jesús no le importó el pecado de Pedro: buscaba el corazón. Pero para encontrar este corazón y para curarlo, rezó. Jesús que reza y Jesús que cura, también para cada uno de nosotros; no podemos entender la Iglesia sin este Jesús que reza y que cura”, añadió.

Y pidió: “Que el Espíritu Santo nos haga entender, a todos nosotros, esta Iglesia que tiene la fuerza en la oración de Jesús por nosotros y que es capaz de curarnos, a todos nosotros”.