Patricia Noguera

Esta interesante corriente de “Pensamiento ambiental”, que empezó a conformarse en los años ‘70 en Colombia, propone, siguiendo las enseñanzas de los pueblos originarios, pensar en un ser humano reconciliado con la naturaleza, y en una recuperación permanente de la relación de la tierra y la vida. “Nos hemos colocado por afuera de la naturaleza, de la tierra. Nos hemos dedicado a pensar en un ser humano físico, aislado y desterrado de su propia madre, que es la naturaleza”, expresó Noguera. En ese sentido, opinó que tanto las humanidades como las ciencias sociales tienen que dar un giro ambiental, “para recuperar la tierra que somos, no como propiedad privada sino como madre, y desde esa perspectiva aplicar una nueva concepción de lo humano”. “Tenemos que bajarnos del pedestal, sentirnos más de la tierra, hablar desde el arraigo, desde la naturaleza y la vida y no seguir hablando tanto desde construcciones metafísicas que hemos elaborado, y que nos han hecho creer que no somos de la naturaleza”, agregó. Noguera comentó además que hace 22 años trabaja en la construcción de un pensamiento ambiental, a pesar de la idea que venía desde Europa de que “la naturaleza era simplemente recursos, o mercancías que se debían conservar un poquito más para que las generaciones futuras tengan un buen nivel de vida. Este para nosotros es un camino erróneo, creemos que tiene que haber una transformación profunda de la cultura de la manera de habitar la tierra”, acotó. “Tratamos de romper cerraduras epistemológicas de las ciencias sociales, humanas y naturales. Es necesario romper esas concepciones de las ciencias de los conocimientos y empezar un diálogo de saberes. En América tenemos que construir nuestra manera de pensar. Finalmente, Noguera se refirió a la realización de las jornadas en la UNCA, y elogió “la preocupación que tiene esta facultad por reconstruir y resignificar las humanidades. Me parece que es un lugar de discusión muy importante”, opinó.